
El desarrollo emocional y psicológico en la infancia y adolescencia tiene características propias que requieren de un conocimiento y abordaje específicos, diferente del que se hace con personas adultas. Además, el crecimiento de la profesión y de la demanda en salud mental infantil y juvenil ha superado la capacidad formativa del programa de la actual especialidad de Psicología Clínica de 6 meses de rotación en dispositivos de atención a niños y adolescentes.
Según datos del Informe del Defensor del Pueblo, en 2023, los trastornos de salud mental han aumentado un 47% en jóvenes desde 2019 y la salud mental de la infancia y la adolescencia es foco de atención social y mediática ante el aumento, sin precedentes en nuestro país, de la demanda de consultas por problemas psicológicos, cuyo detonante fue la pandemia.
Por todo ello, desde la Asociación Española de Psicología Clínica y Psicopatología (AEPCP) consideramos imprescindible y urgente la creación de la especialidad en psicología clínica de la infancia y adolescencia.
5 razones para la creación de esta especialidadLa creación de esta especialidad permitiría:
Aumentar recursos especializados para garantizar una atención psicológica de calidad a los menores y sus familias, puesto que la ratio de 1 psicólogo/a clínico/a por 100.000 habitantes en el Sistema Nacional de Salud para esta población, es claramente insuficiente, lo que permitiría reducir listas de espera, ya que una mayor especialización facilita diagnósticos tempranos y tratamientos más eficaces.
Planificar programas de promoción y prevención de la salud mental del niño y adolescente desde la etapa prenatal, no solo en dispositivos especializados de salud mental infanto-juvenil, si no también en servicios pediátricos y atender a la transición de los adolescente con psicopatología a la etapa adulta, ya que la mitad de todos los casos de trastornos mentales que duran toda la vida del sujeto empiezan sobre los 14 años.
Disminuir el uso de psicofármacos y fomentar las intervenciones psicológicas y psicoterapéuticas, que han demostrado ser más apropiadas y eficaces para el abordaje de los problemas de salud mental en la infancia y adolescencia.
Potenciar una atención basada en el modelo comunitario y el trabajo en red (coordinación intersectorial entre servicios sanitarios, sociales, educativos y judiciales), desarrollando un modelo de planificación de los servicios públicos adecuado a las características de la población infanto-juvenil.
Desarrollar sistemas de información e indicadores de calidad que faciliten la evaluación de la demanda y de la atención prestada para una mejor planificación futura, así como impulsar la investigación en psicología clínica en este grupo de población.
En la introducción del Informe sobre la salud mental de la infancia y adolescencia en España, elaborado a instancias del Ministerio de Sanidad en 2009, se señalaba que “la salud mental de los niños y adolescentes ha carecido de identidad propia y ha sido poco visible para los pacientes y para la sociedad, con la persistencia de mitos y prejuicios propios de épocas pretéritas”. Se ponía de manifiesto la falta de profesionales con competencias específicas, la ausencia de criterios homogéneos respecto al modelo de atención en las diferentes Comunidades Autónomas (disparidad en rango de edad al que va dirigida la atención, diferentes prestaciones...), la escasez de equipos multidisciplinares, lo que dificulta que se den respuestas integrales y ajustadas a la problemática y un desarrollo mínimo de Protocolos y Guías de Práctica Clínica de eficacia probada que se hayan implantado en la red sanitaria, tanto pública como concertada y privada.
Dichas deficiencias aún persisten; provocan un sufrimiento en las familias, una peor evolución de los trastornos y constituyen una carga para toda la sociedad, confirmando la necesidad de impulsar, desde nuestro marco legal formativo y asistencial, la creación de una especialidad de Psicología Clínica de la infancia y adolescencia.
La creación de la especialidad en Psicología Clínica de la Infancia y la Adolescencia fortalecerá nuestro sistema sanitario y garantizará una atención más eficaz y equitativa para las nuevas generaciones. No es solo una demanda técnica, sino una cuestión de derechos ya que las familias tienen derecho a recibir atención especializada cuando sus hijos e hijas enfrentan problemas de salud mental; para ello, es necesario que la formación de los futuros especialistas tenga los más altos estándares de calidad que nuestro sistema formativo pueda proporcionar.
La salud mental de la infancia y adolescencia no puede seguir siendo la asignatura pendiente de nuestro sistema sanitario. Los datos son contundentes, las necesidades son claras y las soluciones están al alcance. La creación de la Especialidad Sanitaria en Psicología Clínica de la Infancia y la Adolescencia no puede esperar más.
Off Alma Martínez de Salazar Arboleas. Presidenta de la Asociación Española de Psicología Clínica y Psicopatología (AEPCP) Off
















La herramienta Critic-Contas IA se está alimentando con datos de una base estadounidense y del propio hospital. Foto: HUB.

















La marquesina reduce el espacio de acceso a la farmacia. Foto: GUILLERMO CHACÓN












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Javier Crespo y Paula Iruzubieta, del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander, autores del estudio. Foto: AEEH.


















En el centro, Jaime Giner, presidente del COF de Valencia; a su izquierda, Marciano Gómez, consejero de Sanidad de la Comunidad Valenciana, y Carlos Mazón, presidente de la Generalitat Valenciana. Foto: GENERALITAT VALENCIANA.


Hefame, cooperativa de distribución farmacéutica, nació el 23 de febrero de 1950. Foto: HEFAME.
Una imagen que recuerda los comienzos de Hefame, con repartos en motocicletas. Foto: HEFAME.





























