El uso de opioides para el manejo del dolor crónico es un tratamiento reconocido desde hace tiempo, pero su uso indebido o excesivo puede acarrear la aparición de problemas adicionales. En este contexto, un estudio liderado por un equipo investigador de la Universitat de València (UV), en colaboración con el Hospital General Universitario de Valencia, ha identificado la existencia de una relación entre estados de malestar emocional -especialmente ansiedad y depresión-, mayor intensidad del dolor y una incidencia más alta de uso indebido de opioides en las personas que experimentan dolor crónico. La investigación, publicada en Frontiers in Public Health, revela que reconocer factores psicológicos puede mejorar la seguridad y la personalización de los tratamientos y, por ello, incorporar herramientas breves de evaluación psicológica a la atención habitual de las Unidades del Dolor podría contribuir a una estratificación más precisa del riesgo y facilitar intervenciones preventivas.
El objetivo no sería restringir el uso de opioides en pacientes que los necesitan, "sino contribuir a que su utilización sea lo más segura e individualizada posible. Identificar de forma temprana factores de vulnerabilidad psicológica puede permitir incorporar medidas preventivas y ofrecer al paciente un abordaje más completo de su dolor”, explica Lucía Hipólito, profesora del Departamento de Farmacia y Tecnología Farmacéutica y Parasitología y del Instituto de Biomedicina y Biotecnología de la UV, y coordinadora, junto con Miguel Ángel Serrano, profesor del Departamento de Psicobiología de la UV, del trabajo.
Punto de partida y selecciónEl punto de partida del estudio, apunta Hipólito, "fue la evidencia previa de que el dolor crónico, las comorbilidades psicológicas y el riesgo de uso problemático de analgésicos opioides pueden estar relacionados, pero existen todavía pocos estudios que hayan analizado conjuntamente estas variables en población española". Además, los patrones de prescripción y el contexto normativo y asistencial de los opioides en España presentan particularidades respecto a otros países donde se ha generado buena parte de la evidencia disponible, como es el caso de Estados Unidos. "Por ello, consideramos importante estudiar esta relación en pacientes atendidos en una Unidad del Dolor española", incide.
Este trabajo se enmarca, además, "en una línea de investigación traslacional de nuestro grupo, en la que estudios previos en modelos animales nos habían permitido identificar circuitos neuronales implicados en la relación entre el dolor, los estados afectivos negativos y las conductas relacionadas con el consumo de opioides". Según Hipólito, "queríamos explorar hasta qué punto estos mecanismos podían tener un correlato en pacientes con dolor crónico". Para ello, se reclutaron a 97 pacientes adultos con dolor crónico -mínimo seis- y prescripción de analgésicos opioides de la Unidad del Dolor del Hospital General Universitario de València. De este proceso, comenta Hipólito, "se excluyeron pacientes con dolor oncológico o migraña y aquellos que no presentaban una capacidad cognitiva suficiente para completar las evaluaciones.
Del dolor agudo al consumo crónico de opioides: qué pasa tras la UCI, El dolor crónico y el reto de su abordaje presente y futuro, Dolor crónico de espalda: lo que más incapacita es el catastrofismo Estudio y resultadosEl personal investigador señala que una mayor intensidad de dolor se asocia con niveles más altos de ansiedad y depresión y con un El trabajo busca prevenir, mediante un análisis del estado emocional, la aparición de conductas problemáticas asociadas a los tratamientos de las afecciones crónicas. Off Enrique Mezquita Neurología Psicología Off
Alvaro Antón y Manuel Sureda, vicerrector y vicedecano de Medicina de la CEU UCH de Elche.
Grupo de Investigación en Trasplante Hematopoyético de INCLIVA. Foto: INCLIVA.
Borja Suberviola, coordinador del GTEIS. Foto: GTEIS.
Imagen con el antes (arriba) y el después (abajo) de la reparación. Foto: CLÍNICA RIBERA MESTALLA.
Silvia Álvarez-Cubela (izquierda) y Elisa Oltra (derecha). Foto: UCV