Cada inicio de año, el sector sanitario gira la vista hacia uno de los informes más influyentes en materia de seguridad del paciente: el Top 10 Health Technology Hazards de ECRI. No es un listado de moda ni un catálogo de incidentes aislados, sino una fotografía técnica -y a la vez anticipatoria- de las amenazas que pueden comprometer la calidad asistencial en los próximos meses. En su edición de 2026, el informe pone el foco en un sistema sanitario más digital, más interconectado y más dependiente de la tecnología… y también más vulnerable.
1. Chatbots de IA: el consejo que parece fiable, pero no lo esLa inteligencia artificial (IA) repite en lo más alto de la tabla, pero esta vez por un riesgo inesperado aunque cada vez más cotidiano: el uso sanitario de chatbots y modelos de lenguaje generativo. Herramientas como las que ya se consultan para interpretar síntomas, entender un dispositivo o resolver dudas rápidas hablan con soltura y seguridad, pero no están diseñadas para uso clínico ni reguladas como tal. Su capacidad para generar respuestas plausibles pero incorrectas puede llevar a pacientes -y en algunos casos también a profesionales- a tomar decisiones basadas en información errónea. ECRI lanza un aviso sin matices: estas herramientas no pueden sustituir el juicio profesional ni deben influir en decisiones clínicas sin verificación.
2. Oscuridad digital: cuando el hospital se queda sin sus sistemasLa digitalización ha acelerado procesos y mejorado la eficiencia, pero también ha generado una gran dependencia. El informe señala como segundo riesgo crítico la posibilidad de un apagón digital repentino: un centro sanitario que, por un ciberataque, un fallo del proveedor, un desastre natural o un simple error interno, pierde el acceso a historias clínicas, sistemas diagnósticos, bombas conectadas, plataformas de prescripción o agendas. Ese vacío informativo no solo ralentiza la actividad: puede provocar errores, demoras terapéuticas, saturación del personal y pérdidas económicas por cancelaciones. La receta de ECRI es especialmente práctica: simulacros reales, planes de contingencia vivos y sistemas de recuperación probados, no teóricos.
3. El regreso -amplificado- de los productos médicos falsificadosEl tercer gran riesgo tiene un fuerte componente estructural: la proliferación de productos médicos subestándar o directamente falsificados. ECRI observa que dispositivos, consumibles o fármacos con calidad insuficiente están llegando al mercado con mayor frecuencia, afectando la seguridad del paciente y forzando retiradas, roturas de stock y tensiones en la cadena de suministro. El informe apunta a un contexto regulatorio más frágil y a la necesidad de que los centros sanitarios activen estrategias de defensa propias: compras más exigentes, revisión de proveedores, análisis de trazabilidad y cadenas de suministro más sólidas.
4. Alertas que no llegan: riesgo en la monitorización de la diabetesLa atención de la diabetes se apoya cada vez más en bombas de insulina, sensores y app domésticas. Pero ECRI advierte de una brecha crítica: cuando las retiradas, actualizaciones o alertas no llegan al usuario final a tiempo -o no se comprenden bien-, el riesgo de episodios graves se multiplica. La seguridad depende tanto del dispositivo como de la eficacia de la comunicación.
Una IA mal 'alimentada', principal riesgo tecnológico de 2025, ¿Qué riesgos tecnológicos acechan a los pacientes este año?, Estas son las 10 tecnologías que pueden dar problemas en 2023 5. Conectores que encajan… donde no deberíanA pesar de existir conectores seguros específicos para cada tipo de línea, su implantación avanza despacio ECRI sitúa el mal uso de chatbots de IA como el mayor riesgo tecnológico de 2026 por su capacidad de generar errores plausibles pero peligrosos. Off Rosalía Sierra Off
Ari Melnick, director del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras. Foto: IIJC.