Fueron 275 contagiados de hepatitis C, con el genotipo 1 subtipo A que, en España, solo tiene un 2% de la población. Ninguno con prácticas de riesgo ni conciencia de haber contraído la enfermedad. El foco en dos hospitales: la Casa de la Salud y el Hospital La Fe. La sanidad valenciana, en jaque por un solo hombre: Juan Maeso. El anestesista fue el origen del mayor brote de hepatitis C que se produjo en España entre 1988 y 1997. Pocos de los pacientes a los que asistió en operaciones esos años se libraron de contraer un virus que, a una decena de casos, cuando Maeso fue condenado a 1.933 años de prisión en 2007, ya les había conducido a la muerte.
Indemnizaciones millonariasLa investigación que llevó a la condena del prestigioso médico valenciano fue definida como "un reto" por todos los genetistas y epidemiólogos que desfilaron por la sala de la Audiencia Provincial de Valencia en un macrojuicio que duró 17 meses, con más de un centenar de acusaciones particulares, y que acabó no solo con la condena del anestesista, sino obligando a la Generalitat Valenciana a indemnizar a las víctimas con 20 millones de euros, en cuantías que oscilaban entre los 60.000 para quienes se convirtieron en portadores del virus y 120.000 euros por fallecimiento.
La línea que conectó a Maeso, fallecido a los 83 años esta semana, con el brote masivo, apareció casi por casualidad. El doctor Vicente Bosch, uno de los traumatólogos que operaba en la Casa de la Salud, un hospital regentado por una congregación religiosa y concertado con la sanidad pública, fue el primero en detectar que algo pasaba. Iba a intervenir a una paciente de artroscopia y en la analítica del preoperatorio apareció la hepatitis C. Unos meses antes, la misma paciente, a quien le operó la otra rodilla, estaba sana. Sin prácticas de riesgo (como puede ser la adicción a las drogas) y con un contagio que solo puede ser por sangre, temió que se tratara de un problema en el quirófano. Pero no fue así. Todo el hospital estaba limpio. Fue entonces cuando contactó con los servicios médicos de Iberdrola y ahí saltó la sorpresa: siete empleados que habían sido derivados por la aseguradora para someterse a operaciones en ese hospital, tenían hepatitis C. De Telefónica, la otra compañía que enviaba al mismo centro, eran diez. Las dos compañías presentaron en abril de 1998 la denuncia en los juzgados con la que se inició el caso.
Pero, ¿cómo y quién los había contagiado? En ese punto, la gerencia de la Casa de la Salud tomó una decisión que resultó clave: pidió a todo el personal que se sometiera a una analítica. "Todo el caso se sustentó en ese extracto de sangre que Maeso consintió, a petición de las monjas, que se le extrajera. Nunca más autorizó una analítica", explica a EL MUNDO el abogado Manolo Mata, que ejerció la acusación particular en nombre de un buen número de afectados y prologa el libro que Amparo González Caballero, ex presidenta de la Asociación Española de Hepatitis C, creada en aquellos años, acaba de presentar recogiendo testimonios de aquella experiencia y del juicio.
Aquella muestra de sangre acabó llevando a Maeso a la cárcel. Viajó primero, junto a la del resto de trabajadores, al Instituto Pasteur de París. El hospital tenía en juego su reputación y buscó a los mejores especialistas. El resultado fue que, de todos los empleados, Maeso era el único que tenía el virus, además con genotipo 1 subtipo A. El 80% de los enfermos en el país tiene el subtipo B. Todo apuntó más al anestesista cuando se comprobó en las historias clínicas que estuvo presente en las intervenciones de todos los contagiados. Ante este hallazgo, lo mismo se hizo en el Hospital La Fe, donde Maeso trabajaba en intervenciones ginecológicas. El número de afectados creció de manera exponencial. Incluso hubo víctimas que lo reconocieron cuando su rostro empezó a aparecer en los medios de comunicación. Había sido él quien les había metido en el cuerpo "una bomba de relojería".
Muere Juan Maeso, el anestesista condenado por el mayor brote de hepatitis C en España, Condenan a Juan Maeso a 1.933 años de prisión por contagiar hepatitis C a 275 pacientes, El estudio filogenético que llevó a Maeso a la cárcel se publica ¿Cómo contagiaba? Aunque Maeso nunca reconoció su adicción, en el proceso judicial quedó probado que ya había sospechas previas sobre su acceso a los La labor de microbiológos y genetistas fue clave para la condena al anestesista, que siempre defendió que a él le contagiaron. Off Inma Lidón Anestesiología y Dolor Off
Equipo de investigadores de la Universidad de Sevilla. Foto: UNIVERSIDAD DE SEVILLA.
Imágenes de Alexia Hartmann trabajando.
Ana Quintilla. Foto: FEFAC.
Nicolás Toro, abogado y socio fundador de TSL Consultores.
Tipo de fármacos huérfanos en desarrollo, según Evaluate. Gráfico: DINA SÁNCHEZ.
Abarca, Manso y Marro en la mesa de Infarma Madrid 2026. Foto: CF.
Antonio Clavero Jimeno, investigador y primer autor del estudio en la Universidad de Granada. Foto: UGR.
Vicente Terrades Gayà, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de las Islas Baleares. Foto: COF DE BALEARES.
José Enrique (Pepe) Alba Palomo, director de Pharmanagement Business School, en Infarma. Foto: COF DE MADRID.