Convertir la salud en un derecho universal, equitativo y accesible. Sentirse mal e ir al médico sin preocuparse de si es algo más o menos grave porque su tratamiento está cubierto solo por vivir en España. Sí, en la actualidad, hay 853.509 personas esperando una cirugía y 4.072.139 aguardan en una sala de espera más de 100 días. También conseguir una cita con el médico de familia suele costar de media más de una semana. Pero, si medimos los resultados en salud: hoy la esperanza de vida de los españoles alcanza los 84 años (8 más que en 1976) y sumamos casi 20.000 centenarios.
La Ley General de Sanidad (LGS) hizo posible un deseo que muchos ciudadanos de otros países envidian: que el Estado, a través de la financiación de los impuestos, tenga capacidad para atender a los 49,5 millones de españoles hoy, frente a los 38,6 de entonces. El economista Ernest Lluch, asesinado por ETA en 2000, fue el gran impulsor de la reforma basada en la universalización de la asistencia sanitaria.
El primer ministro de Sanidad de los gobiernos de Felipe González, tras la victoria del PSOE en 1982, se apoyó en Ciriaco de Vicente y Pedro Sabando para esta ardua tarea. Esta reforma pasó por varios Consejos de Ministros y no contó con un apoyo unánime de las Cortes. “Al menos, sí del suficiente para llevarse a cabo”, recuerda Julián García Vargas, el sucesor de Lluch en la cartera sanitaria en la siguiente legislatura y quien se encargaría de poner en marcha la ley.
Una ley para 40 años de sanidadEl 25 de abril de 1986 se dio luz verde a la Ley General de Sanidad con los votos a favor del PSOE, PNV, CiU y PCE, y la abstención de Alianza Popular (hoy PP). “Nace siendo el pilar sobre el que se ha constituido nuestro sistema sanitario público: la universalidad. Es una rara avis en nuestro entorno”, recalca Mónica García, actual responsable de Sanidad. “Nace del momento de la consolidación democrática en la que se decide cómo va a ser nuestra sociedad y de cómo la sanidad se va a convertir en uno de los ejes vertebradores de la salud”, añade.
Julián García Vargas: "Se han encadenado siete leyes de Educación, pero solo una de Sanidad, que ha aguantado bien"
La LGS formó parte de un programa más ambicioso de diseño de la sanidad de nuestro país que se apoyaba en cuatro grandes leyes: la de Consumidores, la de Sanidad, la del Medicamento y una de Alimentación. Las dos primeras se aprobaron durante el ministerio de Lluch; la del Medicamento se consolida en 1990; y la cuarta tiene una realización parcial en 2001, cuando se crea la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, pero el proyecto no se completa hasta 2011, cuando se promulga la Ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición.
Ana Pastor, ministra de Sanidad entre 2002 y 2004, en el último Ejecutivo de José María Aznar, subraya: “Hemos pasado de reconocer el derecho a la salud a tener que hacerlo efectivo cada día, y esa es hoy la verdadera medida de la calidad del sistema sanitario”. Con Pastor al frente se desarrolla la Ley de Cohesión y Calidad del SNS, que “refuerza los mecanismos de cooperación entre administraciones y garantiza una base común de prestaciones en todo el territorio”, explica la exministra.
Ana Pastor: "Recuperar el consenso no es una opción, sino una necesidad que debe concretarse en un Pacto de Estado"
Ahora bien, todo esto no fue sencillo, ni inmediato. La LGS obligaba a integrar las redes de la beneficencia, los servicios provinciales de las diputaciones y la red asistencial de la Seguridad Social. “Esto fue una labor de ingeniería administrativa colosal, que a menudo se subestima”, cuenta Rubén Moreno, otro de los protagonistas del desarrollo de la norma, ya en los gobiernos de Aznar. “No fue un proceso fulminante, sino una transición de casi dos décadas que tuvo su punto de inflexión en 1986, pero que no culminó realmente hasta el cierre de las transferencias sanitarias en 2002, proceso que tuve la responsabilidad de gestionar directamente”.
Sin embargo, García Vargas subraya que el empujón inicial “supuso un gran esfuerzo, sí”, pero “se consiguió en relativamente poco tiempo”. El exministro recuerda que tuvo cuatro años para ello y “después eso no lo ha conseguido nadie”. ”Ha habido siete leyes de Educación y solo una de Sanidad”. Entre 1986 y 1992 se pusieron en marcha el Instituto de Salud Carlos III y la Organización Nacional de Trasplantes, entre otras instituciones clave de nuestro sistema.
Una ley "moderna y pionera"“La mejor ley de la democracia española”. María Luisa Carcedo, exministra de Sanidad del primer Gobierno de Pedro Sánchez, no esconde el entusiasmo. “Esta ley hace efectivo el artículo 43 de la Constitución Española (derecho a la protección de la salud), vinculado de forma directa al 15 (derecho fundamental a la vida y a la integridad física y moral)”, resume.
40 años de la Ley General de Sanidad: "El mérito de los profesionales ha compensado carencias del sistema", 40 años de la Ley General de Sanidad: "El sistema tiene síntomas que no podemos ignorar", Mónica García: "Voy a defender desde el Ministerio nuestra sanidad pública con el mismo ahínco que lo hice con las mareas blancas" Sobre el punto de inflexión que la LGS supuso pocos dudan del impacto: introdujo la modernidad en el sistema sanitario español, porque hasta entonces Ex ministros y ex altos cargos analizan el legado de la Ley General de Sanidad y las reformas que requiere un SNS tensionado por el envejecimiento y la cronicidad. Off Pilar Pérez Política y Normativa Política y Normativa Off
Julio Mayol, catedrático de la UCM. Foto: ELENA IRIBAS.
Mario Soler, especialista en Medicina de Familia y Comunitaria.
Porcentajes de resoluciones de homologación favorables. Fuente: MICIU.
Distribución de homologaciones por profesión. Fuente: MICIU.
Hace la residencia en el Hospital CHIREC - Hospital Braine L'Alleud – Waterloo, a las afueras de Bruselas.
Un momento de la primera reunión de la Alianza de la Estrategia Farmacéutica. Foto: MINISTERIO DE SANIDAD