
¿Cómo influyen los microorganismos que se encuentran en la comida en la configuración de nuestra microbiota? La mayor base de datos sobre el genoma de bacterias y hongos, que se acaba de publicar hoy jueves en Cell, revela que los microbios asociados a los alimentos representan de media un 3% del microbioma intestinal de los adultos y un 56% del de los lactantes.
Este atlas, el mayor estudio sobre microbios en los alimentos, ha caracterizado más de 2.500 metagenomas asociados a alimentos. Así identificaron a más de 10.800 microorganismos, la mitad de los cuales eran especies desconocidas.
Los hallazgos son fruto del consorcio europeo Microbiome applications for sustainable food systems (MASTER-h2020), en el que participan múltiples grupos de varios países. Entre ellos, se encuentran el Instituto de Productos Lácteos de Asturias (IPLA-CSIC), en Villaviciosa y el Instituto de Investigación Sanitaria del Principado de Asturias (ISPA), en Oviedo (ambos en Asturias); el Departamento de Tecnología e Higiene de los Alimentos en la Universidad de León; la Estación Experimental de El Zaidín (EEZ-CSIC), en Granada; el Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación (CIAL, CSIC-UAM); el Instituto de Investigación en Agrobiotecnología (CIALE) de la Universidad de Salamanca, y el Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA-CSIC), en Paterna (Valencia).
Raúl Cabrera Rubio, investigador del programa Cdeigent en el IATA-CSIC y participante en el trabajo de Cell, expone a este medio que esa extensa participación "proporcionó numerosas secuencias de múltiples entornos y lugares de muestreo, que abarcan el sistema alimentario desde el rumen [cavidad del aparato digestivo de los animales rumiantes] hasta los peces; las fábricas; los suelos; los alimentos fermentados; los cereales, y las verduras". Y señala que los metadatos recopilados se encuentran abiertos al acceso público en la base de datos CuratedFoodMetagenomicData.
La exhaustiva investigación ha permitido determinar especies - y su información genómica- que se emplean típicamente en la producción de alimentos. Además, "detectamos cientos de especies no caracterizadas en el microbioma de los alimentos, lo que abre nuevas vías para su caracterización en profundidad", señala el científico del centro valenciano.
Y recuerda que "la integración de estos recursos ha permitido el desarrollo de varias aplicaciones relevantes: desde el estudio de la evolución del microbioma a lo largo del sistema alimentario hasta el de la difusión de la resistencia a los antibióticos o de genes relacionados con el deterioro en los alimentos, pasando por la detección de patógenos en el control de la calidad de los alimentos y, por último, también el estudio de la transmisión a lo largo de la cadena alimentaria de los seres humanos".
Metagenómica aplicada a los alimentosEn lugar de estudiar a los microbios de los alimentos mediante su cultivo individual en el laboratorio, los investigadores han recurrido a las herramientas que permiten secuenciar simultáneamente todo el material genético de cada muestra alimentaria. Esta fórmula metagenómica suele emplearse para caracterizar el microbioma humano o analizar muestras ambientales, pero hasta ahora no se había utilizado para investigar los alimentos a gran escala.
Los 2.533 metagenomas de microorganismos asociados a alimentos procedentes de 50 países se encontraban en diversos tipos de comidas, de los cuales el 65% eran fuentes lácteas, el 17% bebidas fermentadas y el 5% carnes fermentadas. Los metagenomas comprendían material genético de 10.899 microbios asociados a alimentos clasificados en 1.036 especies bacterianas y 108 especies fúngicas.
Uno de los datos que se extraen del trabajo, como destaca el coautor principal del trabajo Nicola Segata, de la Universidad de Trento y el Instituto Europeo de Oncología de Milán, es que las especies microbianas asociadas a los alimentos conforman alrededor del 3% del microbioma intestinal de los adultos y más del 50% de los microbiomas intestinales de los recién nacidos. "Puede parecer un pequeño porcentaje, pero ese 3% sería extremadamente relevante por su función dentro de nuestro organismo. Con esta base de datos, podemos empezar a estudiar a gran escala cómo las propiedades microbianas de los alimentos podrían repercutir en nuestra salud". El hallazgo sugiere asimismo que "algunos de nuestros microbios intestinales pueden ser adquiridos directamente de los alimentos, o que históricamente las poblaciones humanas obtuvieron estos microbios de los alimentos y luego esos microbios se adaptaron para formar parte del microbioma humano".
En el estudio se observó que los alimentos similares tendían a albergar tipos similares de microbios: por ejemplo, las comunidades microbianas de diferentes bebidas fermentadas eran más parecidas entre sí que a los microbios presentes de la carne fermentada. No obstante, se vio más variación de tipos de microorganismos entre los productos lácteos, probablemente debido al mayor número de lácteos estudiados.
¿Por qué es importante el microbioma en la salud humana?, Identifican 31 biomarcadores en la microbiota relacionados con los trastornos del espectro autista, Los cambios en el microbioma intestinal se asocian a riesgo de diabetes tipo 2 "Algo sorprendente es que determinados microbios están presentes y desempeñan funciones similares incluso en alimentos muy diferentes y, al mismo tiem Poco se sabe de los microorganismos presentes en la comida; una gran investigación europea abre esa 'caja negra' con la recopilación de miles de metagenomas de origen alimentario. Off Sonia Moreno Endocrinología Investigación Off



























La piscina de rehabilitación es la mayor de este tipo en España. Foto: INSTITUTO SAN JOSÉ







El médico debe preguntar a los familiares sobre cómo conduce el paciente con afectación cognitiva.










































Manel Puig y su equipo. Foto: GERMAN TRIAS I PUJOL.







Tohid Didar, Sara Rahmani y Elena Verdu, investigadores de la de la Universidad McMaster. Foto: GEORGIA KIRKOS/UNIVERSIDAD McMASTER.








Principales grupos terapéuticos y sus fármacos que causan reacciones con el sol. Cuadro: VICTORIA VILLAGRASA.




Baltasar Pons, farmacéutico comunitario en Llucmajor (Mallorca), haciendo una planificación para un deportista. Foto: BALTASAR PONS.

José Antonio Sobrino, catedrático de la UV, y principal investigador del proyecto. Foto: UV.


