El seguro de responsabilidad civil del Servicio Andaluz de Salud (SAS), que cubre los daños derivados de la actividad profesional de alrededor de 55.000 médicos y enfermeros del sistema público, venció el pasado 31 de diciembre. Por lo tanto, desde esa fecha, los sanitarios del SAS tienen cubierto el riesgo de su actividad profesional de manera directa. Es la Administración, en un modelo de autoseguro, la que afrontará con su presupuesto las posibles indemnizaciones por malas praxis.
Para ello, la Junta de Andalucía ha hecho un aprovisionamiento de fondos, con "una partida económica específica destinada a garantizar la cobertura de todas las contingencias relacionadas con la responsabilidad civil profesional durante este periodo transitorio". Porque insisten mucho en que este es un periodo provisional, mientras prepara el pliego para encontrar una compañía que asuma el riesgo de la actividad sanitaria pública.
El último día de 2025 cumplió la póliza que el SAS tenía con la multinacional americana Berkshire Hathaway, que asumió el pago de las indemnizaciones derivadas de condenas por malas praxis o por responsabilidad civil en procesos penales, por una prima anual de 31,5 millones de euros.
Al finalizar el contrato, existía la posibilidad de prorrogar con la misma firma y en este camino estuvieron trabajando el SAS y su seguro, aunque, finalmente, no alcanzaron un acuerdo. De ahí que, en estos momentos, la Junta de Andalucía se encuentre elaborando unos nuevos pliegos que recojan las condiciones de la licitación pública, a la que es muy previsible que la aseguradora americana vuelva a concurrir.
Nada que temer, ni de que preocuparse. Es el mensaje que viene a transmitir la nota difundida por el SAS a sus profesionales, en la que informa de la situación por la que pasa el seguro de la RC sanitaria pública. Afirman que "la necesidad de realizar una nueva licitación [sin prorrogar la existente] viene motivada por la profunda transformación del sistema sanitario andaluz, con un notable incremento de profesionales, pruebas diagnósticas y procedimientos terapéuticos, lo que ha generado un escenario de mayor complejidad e incertidumbre en la siniestralidad".
Insisten en que "los profesionales sanitarios continúan contando con la protección necesaria en el desarrollo de su actividad asistencial, con todas las garantías jurídicas. Este modelo no implica ningún cambio en la práctica asistencial ni requiere ninguna actuación adicional por parte de los profesionales. La cobertura incluye tanto la indemnización como la defensa jurídica del profesional, en los mismos términos de protección". También, para este periodo "transitorio de autoseguro", Andalucía ha creado un equipo concreto de atención a siniestros.
La defensa penal en el autoseguroA pesar de lo apuntado por Andalucía, abogados expertos en Derecho Sanitario, que prefieren mantenerse en el anonimato, apuntan que el modelo de autoseguro tiene límites en la defensa penal de sus profesionales, por el ejemplo, cuando hay un fallecimiento del paciente y una posible responsabilidad por imprudencia del sanitario. ¿Cómo va a defender el SAS en estos casos? Los jurista expresan sus dudas.
La deontología pide al médico (por primera vez) que contrate un seguro, Condena millonaria a una ginecóloga por no seguir el protocolo de la SEGO para resolver una distocia en un parto, La incertidumbre en la RC sanitaria infla las primas Pero no es la única diferencia entre el autoseguro de la Administración y la licitación del riesgo. Otro camino que queda cercenado con esta vía es la La póliza con Bershka Hathaway venció el pasado 31 de diciembre, pero la cobertura de la responsabilidad del médico y sanitario en este periodo está garantiza, tranquiliza el SAS. Off Soledad Valle Off
Ari Melnick, director del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras. Foto: IIJC.