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Mié, 01/12/2021 - 08:00
Dispensación colaborativa

Asà se comunican los farmacéuticos del Hospital del Mar (Barcelona) con los farmacéuticos comunitarios para dispensar fármacos hospitalarios. FOTOS: Jaume Cosialls.
Algunos pacientes reciben la llamada de su farmacéutico hospitalario para recoger su medicamento hospitalario en la farmacia, como en Cantabria, y otros un SMS en su móvil, como en Cataluña, gracias a la plataforma Farmaserveis, que conecta a todos los agentes implicados. Pero todos han dicho adiós a estar más de tres horas esperando en el hospital para recoger un medicamento de diagnóstico hospitalario y dispensación hospitalaria (DHDH), también llamado medicamento hospitalario de dispensación ambulatoria (MHDA).

Asà se comunican los farmacéuticos del Hospital del Mar (Barcelona) con los farmacéuticos comunitarios para dispensar fármacos hospitalarios. Jaume Cosialls.
Los farmacéuticos y demás sanitarios del Hospital del Mar, de Barcelona, artÃfice del protocolo puesto en marcha en Cataluña con la farmacia comunitaria, han visto cómo las colas de pacientes han pasado de 200 antes de la pandemia a cinco, de manera que 4.200 de sus 7.000 pacientes los recogen ya en boticas. Primero fue Cataluña, con 10.000 pacientes incluidos en el programa (la mayorÃa, del Hospital del Mar); casi a la vez Cantabria, con más de 600 pacientes que reciben cada mes sus medicamentos hospitalarios en su farmacia (la mayorÃa, unos 500, del Hospital Marqués de Valdecilla; el resto, de Sierrallana y Laredo).Â
En Cataluña una plataforma conecta a farmacéuticos hospitalarios, boticas y pacientes
Ambas lo pusieron en marcha antes de que el Gobierno publicara la Orden Ministerial 293/2020, en marzo de 2020, que habilitaba a las comunidades autónomas para establecer medidas que garantizaran la dispensación de los medicamentos de dispensación hospitalaria fuera de las dependencias del hospital. Poco a poco se añadieron más comunidades autónomas, y ya son siete las que han apostado por esta dispensación colaborativa, con la suma de AndalucÃa, Aragón, La Rioja, Navarra y la Comunidad Valenciana.
Otras comunidades, como Galicia y Madrid, esperan que sus respectivas leyes de ordenación farmacéutica (la de Galicia, pendiente de desarrollo, y la de Madrid, en tramitación urgente) reflejen el potencial asistencial de las farmacias mediante la atención farmacéutica domiciliaria, aunque se emplee el concepto ambiguo de entrega informada, que no satisface las aspiraciones asistenciales. Eso sÃ, la Ley gallega, de 1999, contempla en su artÃculo 7.2 que en la “entrega informada†de medicamentos cuya dispensación esté restringida únicamente al ámbito hospitalario puedan colaborar las oficinas de farmacia de la zona, algo en lo que la administración está trabajando, como asegura a este medio el consejero de Sanidad de Galicia, Julio GarcÃa Comesaña. El borrador de la nueva Ley de Madrid no hace ninguna mención a medicamentos hospitalarios.
En Cantabria participan los tres hospitales, las 278 farmacias y las tres cooperativas de distribución
Al margen de diferencias autonómicas, hay un reconocimiento institucional nacional a esta dispensación colaborativa. AsÃ, la ministra de Sanidad, Carolina Darias, elogió “la capacidad y la realidad de coordinación efectiva entre las estructuras farmacéuticas. ParecÃa que no era fácil, pero lo hicieron fácilâ€, declaró el pasado mes de junio en la entrega de Premios Panorama y Medallas del Consejo General de COF. Y anunció su intención de consolidar esta dispensación no presencial de medicamentos hospitalarios con su inclusión en la reforma de la Ley de GarantÃas y Uso Racional del Medicamento: “Creo que es un camino que tenemos que seguir explorando cuando esta pandemia la consigamos dejar atrás, más pronto que tardeâ€.
Cataluña, antes de la pandemia
Por tanto, las iniciativas de estas siete autonomÃas evidencian su éxito, según explica el farmacéutico hospitalario Santiago Grau, director del área del medicamento del Hospital del Mar: “Antes de la pandemia, en agosto de 2019, se nos ocurrió a la jefa del Servicio de Farmacia del Hospital del Mar, Olivia Ferrández, y a mà presentar un proyecto al COF de Barcelona, en el cual decÃamos que los puntos de salud que son las farmacias estaban desaprovechados, no solo en Cataluña, sino en toda España, y que debÃamos hacer una atención farmacéutica compartida a los pacientes que reciben MHDAâ€.

Un farmacéutico del Hospital del Mar (Barcelona), ante la pantalla del ordenador, solicitando la medicación al robot de dispensación. /Jaume Cosialls.
Dicho y hecho. El COF de Barcelona tomó nota pero, en pleno desarrollo del proyecto, apareció la pandemia. “Entonces el Servicio Catalán de Salud (CatSalut) compró que los farmacéuticos de oficina de farmacia compartieran la dispensación con los farmacéuticos de hospital, pero ahà se acababa. No contemplaba asesoramiento técnico-farmacológico ni nada, que es lo que nosotros presentamos en nuestro proyecto inicial. ProponÃamos impartir unos cursos organizados con el COF de Barcelona (que nos nombró hospital de referencia), para dar una información básica al farmacéutico comunitario y que tuviera una percepción de la importancia de vigilar qué medicación no MHDA se da a un paciente que puede tener un impacto negativo en la prescripción de esos MHDA. Está en un stand-by, que ojalá con el tiempo dejen añadirloâ€. Grau se refiere no solo a formación, sino también a que puedan comunicarse entre ellos en caso de detectar interacciones: “Ya lucharemos por elloâ€.
Añade que, si se desarrolla hasta el final, seguramente llevará unos costes que deberán enmarcarse en un acuerdo del Consejo de COF con los diversos departamentos de salud autonómicos. Y señala un punto que considera vital: “De alguna manera, en estos momentos los farmacéuticos comunitarios no están cobrando por dispensar esta medicación, y ellos son empresa privada. Se están portando de una manera extraordinaria y les gusta. SerÃa increÃble tener esta calidad asistencial, aunque hay limitaciones presupuestarias, y que se invirtiera algo de dinero en programas como ésteâ€.

Tras la petición del medicamento por el farmacétuico hospitalario y la selección por el brazo robotizado, el fármaco sale al exterior, donde lo recoge un farmacéutico hospitalario. /Jaume Cosialls.
A este respecto, Óscar Capel, farmacéutico comunitario en Barcelona, con unos 12 pacientes a los que dispensa medicación del Hospital del Mar desde el principio de la pandemia, señala que “si hay una forma de facilitar las cosas a la gente, hacemos lo que haga falta. Te dirÃa que sà es mejor que este servicio se remunerase, pero, como ha pasado cuando ha pasado, no nos lo hemos planteado. Tampoco requiere un esfuerzo monumental. Recibes un paquete, lo guardas en buenas condiciones y lo entregas con protocolosâ€.
En cuanto a la falta de comunicación con el farmacéutico hospitalario, matiza que también llevan quejándose muchos años de ello: “Pasa en todos los estamentos, igual que los Mossos (policÃa autonómica) dicen que no se comunican con la policÃa urbana. Y no sólo sucede de cara a nosotros, sino también de cara al paciente. Todo serÃa mejor si hubiera un canal que lo facilitaraâ€. Respecto a reacciones adversas en pacientes que acuden a por sus MHDA, no ha observado ninguna y matiza que “casi siempre se llevan solo la medicación hospitalariaâ€
Cómo es el proceso

Una farmacéutica del Hospital del Mar abre la nevera para preparar una medicación, introducirla en un sobre y enviarla a la farmacia elegida por el paciente. /Jaume Cosialls.
En el caso de Cataluña, hospitales y farmacias emplean la misma plataforma tecnológica de registro asistencial, Farmaserveis, del Consejo catalán de COF. El también farmacéutico comunitario David Folch, que dispensa fármacos del Hospital Vall d’ Hebron, de Barcelona, para una paciente con sÃndrome de Down (una de las 700 de dicho hospital incluidas en el programa), detalla cómo funciona: “El proceso técnico en sà es muy sencillo. Entras en una página web, te van llegando los mensajes según te van a ir enviando los medicamentos, te dice quién lo va a pasar a recoger, y tú solo tienes que esperar el paquete, que te lo trae la cooperativa. Compruebas que es para esa persona, que está bien y es lo que pone en el albarán, y el sistema envÃa un mensaje en el móvil a la persona que va a recogerlo. Ha ido muy bienâ€, señala.
Asà lo corrobora Mª Carmen Navas, hermana de Silvia Navas, paciente con sÃndrome de Down del Hospital Vall d’ Hebron: “Yo antes iba hasta allà a recoger la medicación, pero me llamó un chico del hospital para preguntarme si me iba bien recibir el medicamento en la farmacia, y le dije que sÃ, porque me pilla más cercaâ€. AsÃ, le han traÃdo tres veces el medicamento que su hermana necesita para tratar su cardiopatÃa congénita, Bosentan. “Mi hermana toma cada dÃa dos pastillas. La caja lleva cuatro tabletas, y cada tableta dura una semanaâ€. Y no tiene queja.
La misma percepción de satisfacción tiene Capel: “Los pacientes están encantados de venir aquà antes que al hospital. En nuestro caso, tenemos medicamentos inmunosupresores y de VIHâ€. En cuanto a los pacientes de VIH, señala que les dispensan igual que al resto, sin hacerlo en una zona de atención personalizada, “porque el medicamento viene en una bolsa cerradaâ€.
Pacientes que son excepcionesÂ

Un farmacéutico hospitalario prepara el sobre con el medicamento para la farmacia. /Jaume Cosialls.
Aun asÃ, Grau matiza que excepcionalmente algunos pacientes VIH prefieren seguir recogiendo su medicación en el hospital o piden que se les envÃe a una farmacia más alejada de su casa, por temas de confidencialidad. Como norma, cuando una persona inicia el tratamiento con un MHDA siempre hay una doble visita inicial previa a la inclusión en este programa: “Se les da toda la explicación de la medicación en vivo y en directo, con una visita presencial, y se le hace un seguimiento al cabo de un mes para ver cómo le ha ido. En la segunda visita presencial, si se ve que el paciente ha entendido todo y no ha habido ningún problema, se le ofrece la posibilidad de incorporarse a este programa de dispensación compartidaâ€.
Aparte de algunos pacientes con VIH que rehúsan participar en el programa, Grau explica que hay enfermos oncológicos que, dada su complejidad, requieren una atención especial, aparte de que las sesiones de quimioterapia hacen inevitable su presencialidad.
Cataluña y Cantabria, las pioneras
Tanto Cataluña como Cantabria fueron dos autonomÃas pioneras. ¿Diferencias con Cataluña? “Ellos hicieron un programa informático, pero aquà aún no lo tenemosâ€, aclara Rita de la Plaza, presidenta del COF de Cantabria. En lo que Cantabria sà es pionera, según De la Plaza, es en que desde el principio “participó toda la comunidad, las 278 farmacias, los tres hospitales y los tres almacenes de distribución. En Cataluña es voluntario, pero no todas las farmacias ni hospitales están incluidos en el programa y solo funcionan con un almacénâ€. Marta Valero, jefa del Farmacia del Hospital Marqués de Valdecilla (Santander), explica que están en contacto permanente con el COF de Cantabria para comunicar cualquier incidencia que surja.Â

Una farmacéutica del Hospital del Mar se comunica telemáticamente con un paciente incluido en el programa de dispensación colaborativa de medicamentos hospitalarios con las oficinas de farmacia. /Jaume Cosialls.
Sara Barbadillo, responsable del programa en el hospital, detalla cómo es el proceso de enviarle la medicación al paciente. Primero, el farmacéutico de hospital realiza una atención telefónica, concreta a qué farmacia quiere que le envÃen su medicación, y esa farmacia tiene un código, que les proporciona el colegio.
“Previamente, la farmacia ya ha elegido qué almacén quiere que se lo distribuya, y nosotros lo tenemos todo en una base de datos que ya tenemos rodada. Al final del dÃa comunicamos a cada distribuidor cuál es la ruta que tiene que hacer al dÃa siguienteâ€, explica.Â
“El farmacéutico recoge un paquete que viene identificado con el nombre del paciente y su teléfonoâ€. Valero añade que todas las farmacias de Cantabria (ya que todas se han adherido al programa) saben que en cualquier momento pueden recibir un medicamento hospitalario, “y el  paciente ya está avisado por el farmacéutico de hospital un dÃa antesâ€.
Barbadillo comenta que las consultas de dispensación externa las tienen divididas en dos: una, con pacientes oncohematológicos, y otra, con el resto de patologÃas. “Ambas trabajan con agendas y telefarmaciaâ€. En total, tienen 1.300 pacientes (500 oncohematológicos) que en estos 9 meses, desde febrero de 2021, han recibido al menos una vez su medicación en la farmacia (las entregas varÃan cada mes). “Lo normal es que cuando entran en el programa sean reincidentesâ€, matiza.Â
Aseguran que este programa ha continuado gracias a invertir más recursos. En un primer momento, en marzo de 2020, se elaboró en un fin de semana, y en una segunda fase en 2021 se reelaboraron los protocolos. Contrataron a otro farmacéutico hospitalario en exclusiva para el programa (Barbadillo) y a dos técnicos de farmacia.
Como puntos de mejora, Barbadillo comenta que la atención farmacéutica no presencial se realiza principalmente por teléfono: “Queremos avanzar en nuevos modelos de comunicación, como la videoconsultaâ€. Precisamente en esto trabajan desde el Servicio Cántabro de Salud, como señala a este medio Jorge de la Puente, director general de Ordenación, Farmacia e Inspección.
En Cataluña los farmacéuticos hospitalarios recurren a la telefarmacia con los pacientes, si bien Grau admite que hay un hándicap con quienes tienen alguna limitación intelectual o personas mayores no familiarizadas con las tecnologÃas.
Satisfacción y ahorros

Óscar Capel, farmacéutico comunitario de Barcelona, entrega su medicación hospitalaria a un paciente. /Jaume Cosialls.
En todo caso, Grau explica que publicarán en breve una encuesta de satisfacción en pacientes, asà como un estudio comparativo entre los pacientes que forman parte de este programa y los que no. En dicho estudio participan también el CatSalut y el COF de Barcelona.
Por su parte, el COF de Cantabria ya analizó los ahorros que supone esta dispensación, en un estudio que realizó junto al Consejo General de COF y la Fundación Weber, basándose en datos de entre abril y mayo de 2020 del Hospital Marqués de Valdecilla. AsÃ, en un solo hospital se ahorraron 30.205 euros en mensajerÃa y el paciente se ahorró 23.309 euros, por desplazamientos y pérdidas de productividad evitadas, asà como 93.305 kilómetros en traslados al hospital.
A su vez, el Consejo General de COF presentó en octubre un estudio sobre la dispensación colaborativa en pandemia en seis autonomÃas, elaborado por la consultora Hiris, donde todos los pacientes mostraron su satisfacción. Lo más valorado fue la comodidad y rapidez (48%), no tener que ir al hospital (40%), evitar desplazamientos (38%), proximidad de la farmacia (24%), ahorro en transporte (22%) y amplio horario en botica (20%).
Según el 54% de los encuestados, el farmacéutico de hospital fue quien le ofreció esta alternativa, un 16% señaló que fue algún profesional de enfermerÃa y otro 16%, por petición propia o de algún familiar.

Un trabajador de una cooperativa farmacéutica llega a la farmacia elegida por el paciente para recoger su medicación hospitalaria. /Jaume Cosialls.
En cuanto al lugar de recogida, el 98% dijo que fue en su farmacia habitual. En el 88% de los casos el farmacéutico comunitario contactó telefónicamente con el paciente para que recogiera la medicación y en un 2% adicional el farmacéutico comunitario contactó por otros medios (whatsapp, SMS o e-mail).
Según datos de la SEFH sobre pacientes externos que emplearon los servicios de farmacia hospitalaria en 2018 (980.410), la dispensación ambulatoria ahorrarÃa al año casi 10 millones de visitas, como asegura dicho estudio.
Se acabó hacer kilómetros para recoger medicamentos hospitalarios. Ahora, pacientes de siete autonomÃas pueden retirarlos en sus boticas.
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Carmen Torrente Villacampa
PolÃtica y Normativa
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