PolÃtica y Normativa
carmenfernandez
Mié, 30/11/2022 - 08:00
Gestión sanitaria

Ferran RodrÃguez, director de Infraestructuras del Hospital ClÃnic de Barcelona. Foto: JAUME COSIALLS
La crisis de precios de la energÃa en la Unión Europea (UE) potenciada por la invasión rusa de Ucrania, que ha llevado la inflación a un nivel récord en la eurozona (tasa anual del 10,6% en octubre), está afectando notablemente a los hospitales. Uno de los principales efectos es el descuadre de sus presupuestos anuales, y no tienen opciones de corregirlo por sus propios medios.
El precio de la electricidad en España es uno de los más reducidos de la UE -como consecuencia de la aplicación de la denominada excepción ibérica, que permite topar el precio del gas para producir electricidad-, pero el aumento acumulado afecta de lleno a los centros de agudos que, en muchas ciudades, son el principal consumidor de energÃa.
Esta situación también afecta a sus proveedores, algunos de los cuales incluso renuncian a contratos vigentes para no vender sus productos o servicios por debajo del coste real.
“El sector salud está viendo cómo se está produciendo un incremento de los gastos, tanto en el apartado de aprovisionamientos, por efecto de los incrementos del IPC, como en el gasto energético atribuible a la electricidad y el gasâ€, confirman de manera conjunta el Consorcio Sanitario y Social de Cataluña (CSSC) y la Unión Catalana de Hospitales (UCH).
El impacto en los gastos en aprovisionamiento, de una muestra de 34 entidades que forman parte del Sistema Sanitario Integral de Utilización Pública de Cataluña (Siscat, centros públicos y concertados) y que las dos patronales están monitorizando, es de un incremento del 18% en el primer semestre (enero-junio) de 2022, en comparación con el mismo perÃodo de 2019.
“La previsión es que este impacto se incremente, atendiendo a la evolución del IPC de este año. Para los centros que tienen contratos anuales de compra de material, o bien deben hacer una licitación pública, el incremento de los costes de logÃstica y de producción hace que los proveedores exijan subidas de precios progresivas para continuar suministrando sus productos. Esto provoca, también, que muchos expedientes queden desiertos.
En algunos casos, las empresas adjudicatarias quieren resolver los contratos antes del final de su vigencia, puesto que consideran más rentable pagar la posible sanción que seguir prestando el servicio, y muchos proveedores prefieren no presentarse a las pujas que se están publicando.
“Esta situación, que se da actualmente en muchos de los procedimientos de compra pública, es especialmente sensible en la compra pública sanitaria, mediante la cual se abastecen los hospitales y otros centros sanitarios para el desarrollo de su actividadâ€, explican las dos entidades.
El impacto en el gasto energético, apuntan, es aún mayor: el cómputo total de gasto en electricidad de los centros de la muestra monitorizada se ha más que duplicado, con un incremento del 116% en el perÃodo enero-junio entre 2022 y 2021.
El efecto precio (coste KWh) ha aumentado, en promedio, un 74% en electricidad y un 34% en gas, en el mismo perÃodo, aunque presenta una gran variabilidad atribuible a la fórmula de contratación de cada entidad.
En algunos casos, se va recurrir a subasta mediante plataformas de compra conjunta que, antes de la crisis energética, permitieron pactar precios con tarifa fija ventajosos y que, en el momento en que se plantea la renovación (muchos de ellos en el segundo semestre 2022), se producen incrementos significativos. Las entidades que han ido al mercado libre han sufrido incrementos muy importantes.
La otra patronal catalana, Asociación Catalana de Entidades de Salud (ACES, centros privados), ya prevé que los costes de la energÃa se incrementen en un 50% en 2023, y que los costes generales lo hagan entre el 4-5%.
En el Hospital ClÃnic
Ferran RodrÃguez, director de Infraestructuras del Hospital ClÃnic de Barcelona, con tres sedes (Villarroel, Maternidad y Platón), informa de que el gasto en energÃa del centro se ha triplicado este año, “a igual consumo o, incluso, algo menosâ€. La media de la factura en electricidad del hospital era de 4 millones de euros al año y calcula que este se cerrará en 12 millones. El ClÃnic es un centro terciario, con un presupuesto anual de 682,63 millones de euros (2022), y tiene 763 camas, 31 quirófanos y una plantilla media de 4.105 personas.
Cuenta RodrÃguez que, al finalizar la fase aguda de la pandemia de covid-19, se reactivó la economÃa mundial y la demanda de energÃa y de productos, bienes y servicios se disparó exponencialmente.
Materias primas básicas comenzaron a ser objeto de desabastecimiento y la distribución (precio del transporte) empezó a encarecer sus precios. Eso afectó, por ejemplo, a la quÃmica fina, los gases medicinales, materiales de productos básicos para hospitales como los fabricados con celulosa y algodón y materias primas igualmente relevantes para obras y reformas (son una constante en los hospitales) como el acero, el aluminio o el hormigón.
En el ClÃnic, el gasto en energÃa se ha triplicado este año, “a igual consumo o, incluso, algo menosâ€Â
Este hospital barcelonés, dice RodrÃguez, empezó a notar los efectos de la situación en verano de 2021 y le generó impotencia porque “es imposible de gestionarâ€. Indica que ninguna comercializadora de gas y electricidad ha querido presentarse al concurso conjunto de entidades de Barcelona, entre ellas el ClÃnic, a causa de la volatilidad; “nadie se quiere comprometerâ€.
El CSSC, para hacer frente a problemas de suministro en productos sanitarios básicos, puso en marcha un sistema de contratación pública con un precio fijo y otro variable.
El ClÃnic también lo ha usado, pero ni asà se presentan los proveedores a los concursos, asegura RodrÃguez. El problema, insiste, es de compromiso de provisión: “Tú pagas lo que pide el mercado, pero el mercado no tiene garantÃas de provisiónâ€.
En la contratación de electricidad también han probado a proponer contratos a largo plazo y a futuros, “pero nadie quiereâ€. RodrÃguez lo define asÃ: “Es la ley del más fuerteâ€. Y ve similitudes con lo sucedido a principios de la pandemia con los equipos de protección individual (EPI) y las mascarillas: “Ahora se da en la energÃa y materias primas. Es un momento muy tensoâ€.
Y se nota especialmente, asegura, en “todo aquello que el mercado nacional permitió que viniera de fuera, porque ahora depende totalmente del transporte y eso es carÃsimoâ€.
Comprar aparatos climatizadores, informática en general y componentes electrónicos supone, para los centros sanitarios, una larga espera para recibirlos, destaca.
A pesar de ese panorama, RodrÃguez tiene una buena noticia: no temen cortes de energÃa este invierno pero, si los hubiera, en el ClÃnic están preparados para afrontarlos. Disponen de cuatro grandes grupos electrógenos para buques alimentados con gasoil que pueden cubrir las necesidades de energÃa de todo el centro durante 36 horas (es para lo que da el fuel almacenado que, si es repuesto, hace que los grandes motores puedan seguir funcionando ilimitadamente). En ninguna circunstancia ha sido necesario utilizarlos, pero, para poder disponer de ellos en cualquier momento, los mantienen a 50 grados de temperatura constante y los ponen en marcha (mantenimiento) periódicamente para asegurare de que funcionan perfectamente.
Una desviación presupuestaria excesiva supone, para los centros públicos con autonomÃa de gestión concertados con el Servicio Catalán de la Salud (CatSalut), un riesgo de intervención por parte de la Generalitat, algo que RodrÃguez ve difÃcil teniendo en cuenta que este problema afecta a todo el paÃs. También destaca que, a pesar del contexto, el centro no ha renunciado a ninguno de sus proyectos de 2022 y 2023.
Y sobre la posibilidad de reducir la factura de energÃa, lo ve imposible: “Ya se ha tocado hueso porque llevamos muchos años reduciendo gastoâ€. Y sobre la posibilidad de instalar placas solares, recuerda que el ClÃnic es un edificio histórico (de 125 años) con un tipo de cubierta (tejado) que hace inviable su instalación y, además, tanto su edificio principal y como todos sus pabellones (sede de Villarroel) son, en altura, más bajos que los edificios que lo rodean (de viviendas), lo cual también impide que se puedan plantear el uso de esa tecnologÃa de autoconsumo energético para tratar de abaratar costes.
En el Son Espases de Palma
Son Espases, Mallorca. El Hospital Universitario Son Espases, de Palma, en Mallorca, es un centro de agudos de tamaño similar al del ClÃnic: 1.020 camas, 26 quirófanos, 5.100 empleados y un presupuesto anual de 366 millones de euros. Su gerente, Josep M. Pomar, comparte que la inflación y la crisis energética les están afectando en “varios frentesâ€. Los más relevantes son: el encarecimiento de algunos productos de suministros y equipamiento en general; alguna renuncia puntual a concursos adjudicados por imposibilidad de suministrar los productos contratados en las fechas previstas y de mantener los precios ofertados en los concursos; retrasos en las entregas de suministros y materiales, y un incremento muy pronunciado de los costes en electricidad y gas, en el primer caso con facturas superiores al 50 % en relación a los años anteriores, y en el segundo, más moderadas.
La patronal europea de genéricos alerta del impacto de la inflación en el suministro, Genéricos: sobrecostes e inflación pueden generar desabastecimientos, Hospitales verdes para un futuro más sostenible
Hasta el momento, afirma, no han registrado desabastecimientos de productos de primera necesidad, “aunque sà proveedores que han comunicado que no pue
Los centros de agudos hacen frente a un fuerte aumento de sus gastos en aprovisionamiento y energÃa (gas y electricidad).
On
RosalÃa Sierra / Carmen Fernández. Madrid/Barcelona
PolÃtica y Normativa
PolÃtica y Normativa
Empresas
Empresas
Empresas
Off