Profesión
franciscogoiri
Jue, 30/06/2022 - 08:05
Ana Arbáizar, presidenta de la CN de Medicina Familiar y Comunitaria

La presidenta de la Comisión Nacional de Familia aboga por repensar "a fondo" el modelo de primaria y reclama polÃticas de recursos humanos "responsables" para el nivel. Foto: KIKE TABERNER.
Jefa de estudios de la Unidad Docente Multiprofesional de Atención Familiar y Comunitaria de la Comunidad Valenciana, ex directora de Atención Primaria de Xà tiva-Ontinyent (2009-2014), presidenta de la Comisión Nacional de Medicina Familiar y Comunitaria y, "antes que nada", médica de Familia, Ana Arbáizar no oculta estos dÃas su "desconcierto y preocupación" por las decenas de plazas de formación (200 en la primera vuelta y 93 tras la repesca organizada por el Ministerio de Sanidad) que su especialidad ha dejado sin cubrir en la convocatoria MIR de 2022.
Desde ese confesado desconcierto, habla la presidenta de la comisión nacional, pero, también "antes que nada", una médica de Familia que sigue amando su especialidad y que asegura que, pese a sus muchos años de experiencia -o quizás precisamente por eso-, no se ha quemado y volverÃa a elegir la especialidad "sin duda".
Pregunta. ¿Qué lectura hace la presidenta de la comisión de Medicina Familiar y Comunitaria de esas vacantes? ¿Estamos ante un fracaso sin paliativos?
Respuesta. Como especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y como presidenta de la comisión nacional, lo que sà puedo decirle es que estamos muy, muy preocupados por ese dato, sobre todo porque parece una señal de alarma de la situación actual -y me temo que futura- de la especialidad. No podemos perder de vista, además, que es muy probable, porque la experiencia asà nos lo demuestra, que haya más vacantes de aquà a que los residentes se incorporen a sus unidades docentes y centros de salud, porque en todas las convocatorias se vienen produciendo renuncias.
P. Esos son, efectivamente, los datos, pero ¿qué reflexiones suscitan esos datos a la comisión nacional que usted preside?
R. Pues varias. Llevamos ya demasiados años con un continuo empeoramiento de primaria, y hablamos de recursos humanos, de infraestructuras, de inversiones, de dificultad de acceso a pruebas diagnósticas... El resultado de esa dinámica es que, por regla general, cuando oÃmos hablar de primaria es sinónimo de noticias negativas, y eso, obviamente, tiene un impacto negativo en los estudiantes de Medicina. Pero es que, además, las polÃticas de recursos humanos, lejos de contribuir a mejorar esa situación, la agravan. Todo esto hace que la idea del centro de salud como algo que va mucho más allá de un mero consultorio se esté retrotrayendo a la imagen de un ambulatorio que, además, está excesivamente burocratizado. Obviamente, esto tampoco contribuye a motivar a un médico que se ha formado después de pasar muchas cribas y tras haber obtenido una nota muy alta para acceder al grado.
"Cuando oÃmos hablar de AP, en general, es negativo, y eso impacta en el estudiante"
P. ¿Me dice entonces que atención primaria, tal y como está concebida, tiene poco que ofrecerle a un futuro especialista?
R. No, no, tiene mucho que ofrecerle; lo que digo es que la coyuntura actual es desmotivadora, porque la realidad de muchos centros de salud en los últimos años seguramente difiere mucho de la idea que ese estudiante de Medicina o ese graduado puedan tener de lo que es, de lo que deberÃa ser, la Medicina Familiar y Comunitaria: un ejercicio diario presidido por la vocación y volcado en la asistencia individual y comunitaria, que posibilita, además, el abordaje de casos complejos. Por no hablar de la insuficiente presencia que la especialidad sigue teniendo en la universidad española, pese a los muchos años transcurridos desde nuestra incorporación al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES).
P. ¿Entiendo que la desmotivación de los tutores tampoco ayuda? Se lo digo por los cientos de renuncias de docentes de Familia que se han producido las últimas semana en la Comunidad de Madrid.
R. SÃ, las renuncias son un efecto claro de la desmotivación, pero las razones también parecen claras. Sin ir más lejos, el Real Decreto 183/2008, que regula todos los aspectos relativos al MIR, incluida la docencia, tenÃa que estar desarrollado desde hace años y todavÃa hay 7 comunidades que no lo tienen, y las que lo han desarrollado lo han hecho de forma muy dispar. Falta reconocimiento de todas las figuras docentes, no solo de los tutores. Yo soy jefa de estudios de la que probablemente sea la unidad docente de Medicina Familiar y Comunitaria con más capacidad de toda España y vemos a diario que no se prioriza la dotación de los recursos necesarios para ejercer nuestras funciones.

Arbáizar es jefa de estudios de la UD de Medicina Familiar y Comunitaria de la Comunidad Valenciana. Foto: KIKE TABERNER.
P. ¿Supongo que la prioridad de las administraciones es la parte asistencial, no?
R. Sin duda, y obviamente eso es muy importante, pero no puede ir en absoluto detrimento de la parte docente, entre otras cosas porque no son muchos los recursos que harÃan falta para dotar a esa parte de lo necesario. Potenciar las unidades docentes y la formación de un buen perfil profesional en primaria es vital para el futuro de este nivel asistencial.
P. Si damos por hecho que las vacantes y las renuncias del MIR son ya una tónica en la especialidad, ¿qué se puede hacer para limitar esos abandonos o, en el mejor de los casos, reducirlos a cero?
R. Pues la primera reflexión, y quizás la más evidente, es que es necesario optar por un sistema de elección que permita que se cubran todas las plazas MIR que se ofertan. Admitiendo que la elección telemática sea ya una fórmula definitivamente instalada en la Administración, ¿por qué no arbitrar un mecanismo que permita que esa elección virtual sea, además, en tiempo real? ¿Por qué no dar, por otro lado, con una fórmula válida legalmente que permita hacer una segunda vuelta con las plazas MIR que hayan quedado vacantes en la primera, máxime cuando algunas de las que se quedan sin cubrir en Familia son muy buenas?
"En el 91 ya nos hablaban de prestigiar la especialidad y hoy seguimos igual"
P. ¿Perdóneme, pero lo de la elección telemática no suena un tanto a excusa? Familia es, tradicionalmente, la especialidad que más vacantes y renuncias acumula en cada convocatoria, y desde luego mucho antes de que se impusiera la elección telemática. Quizás esta no ayude, pero de ahà a que sea la razón...
R. SÃ, sÃ, totalmente de acuerdo. La elección telemática ha podido influir, pero nuestro problema es más estructural y creo que está directamente relacionado con lo que le decÃa antes: el desconocimiento de lo que somos. Cuando yo empecé el MIR, en 1991, en nuestra unidad docente ya nos decÃan que nos iban a proporcionar una formación de calidad, que Ãbamos a ser médicos resolutivos, con altas competencias y capacidades y que, además, tenÃamos que ahondar en el prestigio de la especialidad para que fuera suficientemente reconocida. Hoy, seguimos exactamente igual: con el sistema que tenemos, los pacientes no están satisfechos -y tienen sus motivos-, pero los profesionales tampoco.
P. El diagnóstico parece claro, pero ¿la solución?
R. La primera es muy evidente, y creo que de ella partirÃan todas las demás: escuchar a los profesionales que forman parte de los equipos de atención primaria (EAP), que son los que saben cuáles son las posibles soluciones a corto, medio y largo plazo.
P. Disculpe, pero ese llamamiento a que se escuche al profesional es tan reiterado por parte de sociedades cientÃficas y organizaciones profesionales como aparentemente estéril. Se lo digo porque todas las recetas parecen venir de arriba abajo, y estoy pensando solo en la última: el Plan Urgente de Atención Primaria que el Ministerio de Sanidad presentó el pasado diciembre.
R. Mire, prefiero interpretar esos planes, que en efecto suelen venir de arriba abajo, como un trabajo previo, planificado, como la hoja de ruta que servirá de base para sentarse a trabajar de verdad. Y ahora es el momento de sentarse, y ahora es cuando de verdad hay que escuchar al profesional, como le decÃa, porque todos esos planes de acción, vengan del ministerio o vengan de las comunidades, no servirán de nada si no se escucha al profesional.
"Fracasaremos si ministerio o CCAA pretenden trabajar por imposición"
P. En definitiva, bajar al terreno de la realidad todos esos planes...
R. Eso es. Desde luego, fracasaremos si pretendemos trabajar por imposición. Hay que ver que ese plan teórico de acción sea verdaderamente factible en cada área de trabajo concreta: en cada comunidad autónoma, en la zona básica de salud, en el área, en el centro de salud... Desde 1978, con el cambio de paradigma sobre primaria, los médicos de Familia llevamos liderando este nivel, y precisamente por eso ahora nos produce una frustración especial ver en qué punto está primaria y estamos nosotros.
P. La referencia al año 78 que usted acaba de hacer remite inevitablemente a la reforma de Alma Ata y al paso de un modelo ambulatorio a una primaria con vocación familiar y comunitaria. ¿No corremos el riesgo de volver a la casilla de salida? ¿No tiene miedo de una regresión de la que sea muy difÃcil volver a salir?
R. Admito que la sensación actual está cercana a ese panorama que usted describe, pero yo, personalmente, estoy convencida de que vamos a retomar la situación y de que no ha lugar a regresión alguna. Sin ir más lejos, el programa MIR de la especialidad está actualmente en fase de revisión; pues bien, para la comisión de la especialidad es vital que el futuro especialista no solo sea muy potente en competencias y habilidades clÃnicas -que, por supuesto-, sino también que tenga un perfil muy definido en materia de gestión clÃnica poblacional. Cada médico y cada médica de Familia tienen asignado un cupo poblacional y, en el contexto actual, cabe preguntarse dónde quedó aquello de que cada facultativo hacÃa el diagnóstico de salud de su población asignada, veÃa qué necesidades tenÃa y definÃa las estrategias necesarias para cubrir esas necesidades.
P. Le devuelvo la pregunta. ¿Dónde quedó todo aquello?
R. Está ahÃ, no ha desaparecido nunca, y por eso el nuevo programa de la especialidad quiere retomar la mentalidad de ese médico de Familia que sabe qué necesita su población asignada y demanda los recursos necesarios para su zona básica o su área de salud. De ahà la importancia de la gestión poblacional y de la gestión de los planes de acción comunitarios. Y, por supuesto, los perfiles docente e investigador, pilares ambos básicos para resituar la especialidad en el lugar que le corresponde.
P. Acaba de mencionar usted la revisión del programa MIR de Familia, actualmente en curso. ¿SerÃa recomendable que la especialidad pasará de los 4 años actuales a 5? ¿Se le ha quedado pequeño el traje formativo a la especialidad?
R. Si nos fijamos en el amplÃsimo mapa de competencias que ya tiene el programa actual, y pensamos además que cualquier renovación tenderá naturalmente a incrementar ese mapa, habrÃa para 5 años. Ahora, también es verdad que, dado el contexto actual, no creo que nos podamos permitir que un año no se gradúe ningún médico de Familia en España. No serÃa una medida inteligente de gestión. De ahà que, de momento, nos hayamos decantado por los 4 años, pero eso no quita para que en el futuro planteemos una ampliación.
"No nos podemos permitir que un año no se gradúe ningún médico de Familia"
P. ¿Cómo se concilia eso tan bonito de la "longitudinalidad" y de la "necesaria continuidad asistencial" con el hecho de que cada vez haya más vacantes de médicos de Familia en cada vez más centros de salud? Más que vacantes son ya huecos estructurales. ¿O cómo se concilia con el hecho de que el acceso a las pruebas diagnósticas sea tan dispar, y no solo de una autonomÃa a otra, sino dentro de cada una de las comunidades?
R. Mal, se concilia mal. La variabilidad es incompatible con una asistencia homogénea prestada por médicos especialistas con las mismas competencias y capacidades. Hay que ir hacia unos mÃnimos homogéneos. Las pruebas diagnósticas son herramientas para hacer nuestro trabajo y no tiene ningún sentido que un médico acceda a esas herramientas y su colega no. Yo ejerzo en la Comunidad Valenciana y aquÃ, en general, el acceso es bueno, pero es verdad que la realidad autonómica es muy dispar.
Soluciones concretas para las vacantesÂ
P. ¿Y con las plazas vacantes qué hacemos?
R. Varias cosas: primero, la definitiva aprobación y permanente actualización del registro estatal de profesionales que llevamos años pidiendo, para saber, de entrada, dónde están esos huecos y qué perfil exacto tienen las plazas vacantes; segundo, incentivar los puestos de difÃcil cobertura, pero incentivarlos bien y de forma duradera, de forma que no sea un mero parche ocasional; tercero, un análisis pormenorizado de las soluciones que requiere cada comunidad, cada plaza concreta, si me apura, porque hay realidades muy distintas en cada centro de salud de cada área de cada autonomÃa, y esas realidades exigen soluciones y gestión de los recursos diferenciados.
P. Volviendo a las plazas MIR vacantes. ¿No hay una cierta contradicción en el hecho de que las sociedades cientÃficas y la propia comisión nacional pidan cada año más plazas de Familia y éstas no se cubran? ¿No pueden llegar a pensar las comunidades y el ministerio: para qué quieren ustedes tantas plazas si luego no las llenan?
R. Admito que la reacción más inmediata puede ir en esa lÃnea: antes de pedir más plazas, quizás lo mejor sea crear un entorno favorable para el residente y cubrir todas las que hay. Ahora bien, entre las misiones de la comisión nacional, está la de detectar y alertar de las necesidades que tiene la especialidad, y es evidente que Medicina Familiar y Comunitaria necesita más plazas formativas, porque el déficit de médicos es una realidad generalizada. Fomentar que haya más especialistas y mejor formados es, por tanto, un ejercicio de responsabilidad por parte de la comisión nacional. Ahora bien, eso debe ir acompañado de otros ejercicios de responsabilidad paralelos, incluidas polÃticas de recursos humanos responsables.
"Nuestra responsabilidad es pedir más plazas, pero otros también deben asumir las suyas"
P. ¿En suma, el sistema necesita más plazas de médico de Familia ahora y en el futuro y a ustedes, como comisión nacional, no les queda más remedio que pedirlas, se cubran o no?
R. A ver, a ese planteamiento le harÃa un matiz importante: más que fijarse en el volumen total de plazas de Familia que se ofertan en cada convocatoria MIR, habrÃa que ver qué porcentaje representan esas plazas con respecto al total de los puestos docentes convocados. No se trata de que nosotros, como comisión nacional, nos empeñemos en un porcentaje concreto, pero lo cierto es que si vamos a un modelo sanitario donde cada vez se apuesta más por las especialidades generalistas, creemos que la oferta docente debe ser consecuente con esa idea.
Hacia el porcentaje ideal de plazas
P. ¿Y no lo está siendo?
R. A los datos me remito. Si nos fijamos en el histórico más reciente, desde 2018 hasta hoy poco a poco esa proporción se ha ido incrementando, de forma que en la convocatoria de 2022 se esperaba que ese porcentaje fuera ya ligeramente superior al 30%, y nos hemos quedado en un 28%. La progresión esperada por nosotros era, como le digo, superar este año ese 30%, acercarnos en la siguiente convocatoria al 35% y llegar, en un futuro cercano, al 40 o 50% que recomienda, no lo olvidemos, la propia Organización Mundial de la Salud (OMS).
P. ¿A lo mejor es que el propio sistema no se cree de verdad eso de que primaria es un nivel asistencial vital? A tenor del volumen de inversiones que tiene el primer nivel, ¿no será que la apuesta oficial por primaria es más teórica que real?
R. SÃ, le confieso que esa es la sensación que tenemos todos los que queremos, defendemos y hemos trabajado tanto por nuestra especialidad. Mire, hay compañeros que te llegan a plantear que, a lo mejor, lo que pasa es que tenemos que desaparecer. Y no digo yo tanto, pero sà estoy convencida de que hay que reformular el modelo: sentarse, ver qué tipo de pacientes tenemos que atender, cómo ha evolucionado ese paciente y cuáles son sus necesidades, qué necesitamos como médicos, cómo podemos conseguirlo y hacia dónde deben ir los centros de salud y la propia atención en este nivel. Y vuelvo a lo de antes: es vital escuchar a los profesionales, porque habrá que innovar y plantear nuevas formas de gestión.
"Las pruebas diagnósticas son nuestras herramientas y no tiene sentido vetarlas"Â
P. ¿Me está hablando de una catarsis total? ¿Incluso de que la primaria desaparezca tal y como la concebimos hoy? ¿Que desaparezca el concepto de "centro de salud" y vayamos a un modelo más imbricado con el hospital, quizás? ¿De qué hablan los que hablan de desaparecer?
R. Eso, en concreto, se lo preguntarÃa a ellos y asÃ, en abstracto, es muy difÃcil concretar los pormenores de ese modelo. Lo que yo sà puedo decirle es que he trabajado en primaria con un cupo de pacientes muy implicados conmigo como su doctora, como su referente en el centro de salud; este es el modelo en el que yo creo, y eso no es posible con un modelo ambulatorio, con jornadas de 7 horas llenas, en muchos casos, de actividades que no aportan valor ni tienen mucho sentido asistencial. Hay que reorganizar los centros, ver qué funciones cumple cada miembro del equipo de primaria y cuáles podrÃa asumir; analizar cada situación y ver cómo se pueden optimizar los recursos... En definitiva, abrir la mente a nuevas y más imaginativas formas de organización. Lo que no tiene sentido es que, a veces, tengas la sensación de ir contracorriente para atender bien a tus pacientes, y en situaciones de mucha saturación eso pasa.
P. No sé si eso tan bonito de la "mentalidad abierta" y de "hacer equipo" choca con las reticencias de muchos médicos, muy celosos de sus competencias y muy reticentes a delegar en otros colectivos. ¿Quizás el médico de Familia también deberÃa entonar el mea culpa?
R. SÃ, estamos en un momento de cambio, y es verdad que, a veces, la resistencia al cambio es muy importante. Podemos caer en la tentación de pensar "por qué voy a dejar de hacer lo que hacÃa hasta ahora", pero, a lo mejor, también hay que pensar que el perfil del paciente y de la población que tienes asignada ha cambiado: envejecimiento de la población, atención domiciliaria, paciente crónico complejo... Todo esto ha ido, y seguirá yendo, a más y quizás eso nos obliga a ser menos celosos de nuestras competencias y a hacer piña con la enfermera familiar y comunitaria y con el resto de los miembros del EAP.
"A veces sientes que vas a contracorriente por querer atender bien a tu paciente"
P. Estoy pensando en la última iniciativa de la Comunidad de Madrid, que plantea delegar competencias en EnfermerÃa en aquellos centros de salud donde no haya médico de Familia. ¿El revuelo que ha levantado esta iniciativa tiene algo que ver con ese celo competencial del que estamos hablando?
R. Creo que aquà hablamos de una cosa completamente distinta. A mà me cuesta entender un centro de salud sin médico. Yo hablo del EAP, y creo que todos los miembros del equipo somos muy importantes. ¿De verdad un centro de salud sin médicos? ¿De verdad un centro de salud sin enfermeras? Mire, no lo concibo. Mi idea es la de un centro de salud con un equipo profesional bien dotado, que  trabaje en beneficio del paciente y que, además, esté en permanente comunicación con el hospital. Yo he trabajado mucho en equipo con una enfermera y, cuando haces las cosas asÃ, tienes la sensación de que estás haciendo bien el trabajo.

Ana Arbáizar asegura que no se ha 'quemado' en su ejercicio diario como médica de Familia y que volverÃa a elegir la especialidad "sin duda alguna". Foto: KIKE TABERNER.
P. Hablaba usted antes de que la OMS cifra en cerca del 50% el porcentaje ideal de plazas MIR de Familia con respecto al total de plazas convocadas. ¿Tiene ahora mismo el sistema capacidad formativa suficiente para pasar del 28% actual a ese 50% del total de plazas convocadas? ¿No hace falta acreditar más unidades docentes de Familia o aumentar la capacidad de las ya existentes?
R. El sistema tiene la capacidad que tiene, y ahora mismo hay aproximadamente unas 2.500 plazas docentes acreditadas de Familia en todo el SNS. De momento, llegamos hasta ahÃ, y lo que más nos preocupa ahora mismo es que la formación que se imparta en esas unidades tenga todos los criterios necesarios de calidad, y no solo porque los docentes que imparten formación en ellas se lo trabajen (que de eso no tengo ninguna duda), sino porque los compromisos teóricos de mejora de recursos no acaben de llegar a algunas unidades.
P. ¿SerÃa usted partidaria de hacer una convocatoria MIR especÃfica para Medicina de Familia? Se lo pregunto porque hay comunidades que lo han pedido abiertamente, por el déficit actual de médicos en todas las comunidades y por las peculiaridades de la especialidad.
R. Mi opinión personal es que no. No creo que esa sea la solución. Lo que yo harÃa serÃa aumentar paulatinamente el número de plazas de Familia en cada convocatoria, en función de los recursos y de la capacidad docente del sistema, y, desde luego, intentar cubrir por todos los medios todas las plazas que se oferten, pero no le veo sentido a una convocatoria especÃfica para Familia.
"Me cuesta entender un centro de salud sin médico... o sin enfermera"
P. Cuando habla de intentar cubrir "por todos los medios" todas las plazas que se oferten, ¿está pensando en la posibilidad de rebajar la nota de corte del examen, y de hacerlo hasta un lÃmite en que haya cobertura total de puestos?
R. A ver, el examen MIR establece unos mÃnimos, pero es verdad que, llegados a este punto, quizás la prioridad sea que se cubran todas las plazas por orden de nota y, si quedaran vacantes, que se opte sin problemas por una segunda vuelta. Creo que esta salida, que es exactamente la que hemos propuesto para este año, tiene más sentido que un MIR especÃfico para Familia.Â
P. Sigo haciendo de abogado del diablo. Usted recordaba antes que es fundamental que el estudiante de Medicina conozca la especialidad y la valore para que luego la elija en el MIR. Ahora bien, dada la situación actual de primaria, no sé si conocerla a fondo puede llegar a ser contraproducente. ¿No cree que puede disuadir al estudiante de Medicina más que atraerle?
R. Una cosa es la situación de primaria y otra cuál es la labor de la Medicina Familiar y Comunitaria, y esto es lo que creo que deben conocer más a fondo. Es innegable que, en muchos casos, las condiciones laborales no van a ser buenas, pero eso es independiente de la especialidad y de su papel vital en el sistema. Si algo tengo claro es que yo soy médico vocacional. Cuando llegué a la residencia y empecé a aplicar los conocimientos que adquirà durante la carrera, y lo hice tutorizada y aprendiendo cada vez cosas nuevas, le aseguro que la sensación fue maravillosa; luego, cuando llegas al centro de salud y empiezas a poner en práctica lo que has aprendido en el MIR, adquieres aún más conciencia de lo que significa ser especialista, de tu capacidad de resolución, de que te empiezas a convertir en referente para tus pacientes, de que das soporte emocional, de que te coordinas con los servicios sociales... Que el estudiante conozca todo lo que puede llegar a ser en su ejercicio diario y lo que puede llegar a significar para sus pacientes, solo puede ser bueno. Y eso no es óbice, claro, para que también conozca las condiciones actuales de ejercicio, pero, ahÃ, el mensaje que debemos transmitirles es que las vamos a mejorar entre todos.
"No me he 'quemado' como médica de Familia y volverÃa a serlo sin duda"
P. ¿Y cree, de verdad, que ese último mensaje cala entre los estudiantes y entre los propios residentes? Se lo digo porque cada vez son más frecuentes las publicaciones en redes sociales de MIR de Medicina de Familia, muchos incluso de primer año, con pocos meses de residencia, que inciden en que ya están quemados... y solo son residentes.
R. Pues, mire, no sé si ese mensaje cala y, de verdad, entiendo que el escepticismo cunda, pero creo que el único camino es ese: poner en valor la especialidad y trabajar a fondo, cada uno en nuestro ámbito, para mejorar las condiciones en la que se ejerce. A lo mejor peco de idealista, pero, insisto, creo que es el único camino.
La segunda vuelta de la elección de MIR 2022 termina con 93 vacantes en Familia, Familia pide soluciones efectivas ante las vacantes en la elección MIR 2022, Extremadura: AP alerta de que un 7% de las plazas médicas son "vacantes crónicas", AutonomÃas ven en la nota de corte la barrera para cubrir las plazas MIR de Familia, MIR 2022: 200 plazas de Medicina Familiar y Comunitaria se quedan sin cubrir en la última jornada
P. Usted es jefa de estudios de una unidad docente muy potente, con capacidad, medios y muchos residentes, pero, como presidenta de la comisión, sabe
Mientras su CN no se cansa de pedir más plazas MIR, Familia deja decenas de puestos sin cubrir. Su presidenta ahonda en la raÃz de esta paradoja.
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