Profesión
rocio.rodriguez
Mié, 30/07/2025 - 08:00
Entrevista
Montserrat Esquerda es doctora en Medicina, pediatra (ejerce como tal en Sant Joan de Déu Terres, de Lleida), licenciada en Psicología y máster en Bioética, área donde es un referente (especialmente en el cuidado paliativo y la reflexión sobre la muerte digna). De hecho, además de ser profesora de la materia durante 16 años en la Universidad de Lleida, fue directora del Instituto Borja de Bioética (IBB) de la Universidad Ramon Llull de Barcelona durante 10 años (hasta agosto de 2024) y preside la Comisión de Deontología del Colegio Oficial de Médicos de Lleida y del Consejo de Médicos de Cataluña desde su creación en 2019.
Es también una experta reconocida en la formación de profesionales médicos con un enfoque humanista. Cree que se está enfocando la formación médica desde una lógica del siglo pasado, centrada en las ciencias duras y en adquirir conocimiento en vez de en entender y atender a la persona, fomentando que participe en los procesos de toma de decisiones. En ese sentido, Esquerda considera que el médico del futuro debe estar formado tanto en High Tech como en High Touch, o lo que es lo mismo, en competencia técnica y competencia humana. Y con esos mimbres lidera el proyecto del nuevo grado en Medicina de la Universidad Blanquerna-Universitat Ramón Llull, donde es decana de la Facultad de Ciencias de la Salud desde febrero.
Pero por ahora Esquerda no quiere hablar de los detalles de este proyecto ya que señala que están pendientes de las alegaciones a la memoria presentada a AQU [la Agencia para la Calidad del Sistema Universitario de Cataluña] y prefiere esperar. "Es un poco prematuro sin tener aún la aprobación del mismo". Sí habla, en cambio, con este periódico sobre la formación de los médicos del futuro, sobre las competencias 'blandas' y las carencias de los planes de estudio o, cómo no, sobre el papel de la inteligencia artificial en la Medicina y los peligros en su uso.
Pregunta.
A principios de verano intervino como moderadora en una jornada de Educación Médica que se celebró en El Escorial y donde se habló del médico del futuro. ¿Cómo tiene que ser la educación para esos médicos del futuro? ¿Lo estamos haciendo bien o estamos formando profesionales muy cualificados técnicamente, pero menos preparados en otras áreas más humanas?
Respuesta.
La medicina se transformó radicalmente en la segunda mitad del siglo pasado. Estas transformaciones sucedieron no solo de una forma rápida, sino también en múltiples ámbitos: por una parte la enorme revolución biotecnológica que amplió las posibilidades diagnósticas y terapéuticas, de una forma inimaginable un tiempo atrás. Pero no ha cambiado solo la propia medicina, la sociedad ha vivido profundas y rápidas transformaciones, han cambiado los sistemas e instituciones sanitarias, y ha cambiado profundamente la forma como nos relacionamos con los pacientes y las poblaciones. Son muchos cambios en un periodo corto de tiempo, y va a seguir cambiando a un ritmo aún mayor.
Ante la suma de todos estos cambios, es fundamental formar médicos para el siglo XXI, no para el siglo XX. El problema es que estamos enfocando la formación médica aún desde una lógica del siglo pasado: muy centrada en las ciencias duras y en la adquisición de conocimiento, y muy poco en entender y atender a la persona, en integrar conocimientos en competencias, en fomentar la participación de las personas en todos los procesos de toma de decisiones... Un editorial de The Lancet lo comentaba: "El énfasis del adiestramiento médico actual se pone en las ciencias duras: anatomía, fisiología, bioquímica, patología, microbiología y farmacología… pero en la práctica clínica los médicos tienen que tratar de comprender a los pacientes, sus historias, sus personalidades y peculiaridades, para poder proporcionarles el mejor cuidado posible. En este lado 'blando' de la Medicina las ciencias 'duras' les son de escasa ayuda".
El médico del futuro debe estar formado tanto en High Tech como en High Touch, es decir, en competencia técnica y competencia humana. No basta con saber anatomía, farmacología, endocrinología o traumatología: necesitamos médicos que escuchen, que acompañen, que sepan generar confianza, que sepan tomar decisiones de forma razonada y crítica, que sepan deliberar. Hoy más que nunca.
P.
Hablando de las cualidades más humanas que debe tener un buen médico, ¿sería partidaria de hacer un examen como una especie de filtro para entrar a estudiar Medicina, donde se pueda ver si además de un buen expediente académico hay vocación o aptitudes importantes como comunicación, empatía, pensamiento crítico o sensibilidad social?
R.
Quizás deberíamos ir más allá del expediente académico para seleccionar mejor los candidatos. Pero también debemos tener claro que las características personales iniciales, como la empatía o la sensibilidad ética, si bien importantes, no lo son todo. Más decisivo aún es lo que sucede durante el grado: cómo formamos, qué transmitimos, qué valoramos y qué modelo profesional ofrecemos.
Como señala Richard M. Schwartzstein en un muy interesante artículo en NEJM, Getting the Right Medical Students—Nature versus Nurture (Conseguir los estudiantes de medicina adecuados: naturaleza versus crianza), no se trata solo de seleccionar a los 'adecuados' desde el inicio, sino de cultivar el profesionalismo y las competencias humanas a lo largo de todo el proceso formativo. Una buena selección puede ayudar, pero sin un entorno educativo que promueva y refuerce la vocación, la empatía y el compromiso social, corremos el riesgo de perder incluso a quienes ya venían con esas cualidades.
Por tanto, no se trataría solo de filtrar exclusivamente por 'quiénes son', necesitamos centrarnos también en 'qué hacemos con ellos' desde el primer día de la formación médica.
"La empatía o la sensibilidad ética, si bien importantes, no lo son todo. Más decisivo aún es lo que sucede durante el grado: cómo formamos, qué trans
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Para la decana de Ciencias de la Salud Blanquerna-Universidad Ramón Llull, el médico del futuro debe formarse en High Tech y High Touch: competencia técnica y competencia humana.
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Rocío R. García-Abadillo
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