Cuando Don Miguel de Cervantes miró el corazón de las tinieblas que era su Sevilla contemporánea su genio literario le llevó a escribir las Novelas Ejemplares. Lo hizo con tanto donaire que la obra se ha quedado prendida en el tiempo, siempre actual. Retrató con agudeza el envés de los personajes que poblaban el Patio de Monipodio pero con la suficiente ternura para que nos ganasen un poquito el corazón. Los ropajes de gremio y cofradÃa nos hicieron creer que el almojarifazgo que los truhanes pagaban a Monipodio por sus hurtos, estafas, palizas y hasta asesinatos por encargo era natural.
Pero nadie sobrevive entre tanta podredumbre, hurtando a otros, cohabitando con coimas y sobornando alguaciles sin perder pie. Lo de ahora no se aleja tanto de aquella Sevilla ni de aquel Patio de Monipodio, con la diferencia de que a estos no los salva ni Cervantes. No son pobres diablos zarandeados por el destino. No son vÃctimas. Eligieron apuñalar la confianza de la sociedad y fundirse los reales en coimas y vino, pasándose por el arco del triunfo cualquier código moral o valor cÃvico.
Estos son los mismos que “negociaban†la compra de mascarillas fake, los mismos que ahora nos dicen que hay que abolir la prostitución, los mismitos que estos dÃas dicen no reconocerse. Sin embargo, en cuanto superemos esa fase de paripé, de discos duros escondidos en las mallas y de manos abrasadas, (y más allá de la acción judicial, que irá lenta, pero es implacable), la sociedad tendrá que empezar a obtener respuestas para algunas preguntas un poco más prosaicas.
Empiezo yo: ¿Cuántas barraganas y cuánto vino en lugar de material de seguridad para nuestros profesionales sanitarios durante los momentos más duros de la covid?; ¿cuántas mancebas y cuántas botellas en lugar de compra de tecnologÃa y fármacos innovadores que habrÃan salvado vidas o aumentado la calidad de vida de muchas personas?; ¿cuántas aparceras y cuántos espirituosos ha costado que ahora no tengamos ni un duro para pagar como dios manda a nuestros médicos?; ¿cuántas concubinas y espumosos a cambio de reventar las costuras de nuestra atención primaria?¿Con qué pétrea faz van a pedirle al ciudadano que entienda que las listas de espera son las que hay y que la degradación en el acceso y la equidad a nuestro SNS es algo imposible de prevenir?
Disculpe, no tenemos pasta para atender a los pacientes con ELA, va a tener que esperar chorrocientos meses para su resonancia y no hemos montado la protonterapia que nos regaló Amancio Ortega porque nos hemos fundido la pasta en mancebas. Entenderá que su madre, o usted, o sus hijos, no puedan recibir tratamiento para el cáncer que les come por dentro porque primero iban las putas.
El asco que genera toda esta situación es tan radioactivo que ioniza el aire, como pasó en Chernobil. Esta mierda es tan tóxica que envenena el aire que respiramos y erradica la confianza en las instituciones. ¿Encontraremos Jessicas en instituciones relacionadas con la Sanidad? Ya sabemos que hubo una trama de mascarillas fake y que, aunque Ãbamos a salir más fuertes, algunos salieron más ricos.
Nuestro SNS sólo aguanta por inercia (la que nos faltó en el cero absoluto del apagón) y por los profesionales. Pero la inercia se acaba y los profesionales están a cinco minutos de mandar a la Administración a pastar. Eso sin hablar de la fontanera Ofelia, recién sacada de la TÃA para buscar trapos sucios y enmierdar aún más el torbellino de heces en el que estamos. O del fiscal general. O de los familiares de distintos grados. Esta legislatura está muerta. Hemos perdido otra oportunidad. Los polÃticos no. Pero ya saben que ellos están a otras cosas: a las putas y el champán.
Off Daniel Aparicio Off
La Farmacia Tato atesora piezas curiosas. Foto: FARMACIA TATO.
Elena Ãlvarez, presidenta y cofundadora de Mujeres en Farma. Foto: MUJERES EN FARMA
José Ramón Bilbao Catala y Alba Hernangomez Laderas, autores principales de la investigación. Foto: EGOI MARKAIDA. EHU.
Anabel Franco y Juan Torres Macho, miembro y jefe de Servicio de Medicina Interna, respectivamente, del Hospital Infanta Leonor, de Madrid. Foto: HUIL.
El equipo de la nueva presidencia se ha reunido en Bruselas para examinar el entorno geopolÃtico. Foto: ALMIRALL.