Cuando Iria Miguens empieza las vacaciones no deja atrás el Servicio de Urgencias del Hospital Clínico de Santiago en cuanto sale por la puerta. Durante unos días siguen apareciendo pacientes en su cabeza. Repasa casos, se pregunta cómo habrán evolucionado algunos enfermos y si dejó todo resuelto antes de marcharse.
"Más de lo que me gustaría", responde cuando se le pregunta cuánto tarda realmente en sentir que está de vacaciones. "Los dos o tres primeros días sigues con la inercia del servicio. Te vienen casos a la cabeza, piensas cómo habrán evolucionado los pacientes o si dejaste todo bien hecho. Desconectar no ocurre porque empiecen las vacaciones. Es un proceso que también hay que trabajar".
No es la única. Marisa Valiente, médica de familia y coordinadora del grupo de trabajo de Emociones y Salud de la Semfyc, reconoce que la transición tampoco suele ser inmediata. "Durante las primeras horas o los dos primeros días el cuerpo y la mente inician ese proceso de adaptación a otro ritmo de vida". La buena noticia, dice, es que con los años cada vez cuesta menos: "Cuando sabes que no hay decisiones pendientes y que lo que había que hacer está hecho, la mente está más tranquila y es más fácil dejar de pensar en el centro de salud".
La experiencia cambia cuando, además de médico, se ocupa un puesto de gestión. Para Beatriz Massa, gerente del Departamento de Salud de Elda, en Alicante, aspirar a una desconexión absoluta ni siquiera es realista: "Como gerente es imposible desconectar totalmente y, además, creo que sería un poco irresponsable", explica. Durante las vacaciones mantiene encendido el teléfono corporativo y consulta el correo todos los días. "Siempre genera trabajo. Lo que intento es que las pequeñas cosas dejen de afectarme, priorizar lo importante y dejar el resto para la vuelta".
Sin embargo, hay un tipo de conexión mucho más difícil de apagar que las notificaciones. Javier Membrillo, jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, en Madrid, cree que un médico nunca deja de serlo del todo: "Ser médico no es solo un trabajo; también es una condición". Por eso reconoce que, incluso durante las vacaciones, puede acabar leyendo algún artículo científico que le interesa o revisando el informe que le enseña un familiar. "No desaparece cuando te jubilas y tampoco cuando estás de vacaciones". Aun así, distingue entre mantener esa curiosidad profesional y seguir atrapado en la dinámica diaria del hospital: "Desconectas del seguimiento de tus pacientes, pero muchas veces aprovechas para leer con más calma".
Los cuatro describen una sensación parecida: el cuerpo cambia de escenario antes que la cabeza. La maleta llega al destino mucho antes que el cerebro.
Un cerebro acostumbrado a vivir en alertaLa explicación tiene una base neuropsicológica. Tras meses de guardias, toma de decisiones críticas, presión asistencial y, en muchos casos, privación de sueño, el cerebro no cambia de ritmo de un día para otro.
Alejandro González Andrade, director del Máster de Neuropsicología y Educación de la UNIR, explica que ese desgaste mantiene al profesional en un estado de hiperalerta que dificulta funciones esenciales como la atención sostenida, la memoria de trabajo o la flexibilidad cognitiva. Cuando además existe falta de sueño, disminuye la velocidad de procesamiento de la información y empeora la toma de decisiones.
El corazón no se toma vacaciones de verano, Los españoles consumen menos fármacos para dormir en vacaciones, Consejos enfermeros para saber qué debe contener el botiquín de las vacaciones Por su parte, Conchita Sisí, directora del Grado en Psicología de UNIE Universidad, coincide en que el cerebro del médico pasa demasiado tiempo funcio Guardias, presión y decisiones críticas mantienen al cerebro en alerta. Así explican expertos y médicos por qué desconectar en vacaciones resulta tan difícil. Off Rosalía Sierra Off
Los últimos metros se hacen más divertidos. Foto: HOSPITAL SANT PAU
Los médicos Pablo Rojo, Alfredo Tagarro y Cinta Moraleda, del Hospital 12 de Octubre, junto al pediatra Chris Buck y dos enfermeras. Foto: H. 12 DE OCTUBRE.
Iñaki Betolaza, director de Farmacia del Gobierno Vasco, y Milagros López de Ocáriz, presidenta del Consejo vasco de COF, con el Premio Farmasist 2026 por el Programa de Mejora de la Adherencia y Uso Adecuado de Inhaladores en Asma y EPOC. Foto: LUIS CAMACHO.
El Hospital Universitario de Cabueñes es uno de los tres hospitales que en España ha comenzado a realizar este procedimiento.