Las pacientes Concha Gómez y Leonor Anglès. (FOTOS: Antonio Moreno/Ricardo Muñoz)
El cáncer no distingue clases sociales y ataca a todos por igual, pero el nivel socioeconómico influye en el tipo de cáncer -algunos tipos se concentran en las zonas con menos recursos- o la supervivencia -por el mayor o menos acceso al diagnóstico y el tratamiento-. Esto, que se da también con otras enfermedades, salta a la vista cuando se distingue entre paÃses desarrollados y en vÃas de desarrollo, pero sucede también dentro de cada paÃs. En España se puede considerar el cáncer como el problema sanitario, social y económico más importante.
Al margen de lo duro de esta enfermedad, el cáncer tiene unos costes económicos que no se limitan a lo sanitario y tienen que ver con lo familiar, laboral y social. Por un lado, están los costes médicos directos (tratamiento, farmacia, atención médica adicional pagada por el paciente, cuidados paliativos, preservación de la fertilidad...); por otro, los costes directos no médicos, como el transporte, la comida, el alojamiento (no todo el mundo puede tratarse en su provincia), obras y equipamiento en la vivienda, etc. Finalmente, aunque a menudo no se consideran, están los costes indirectos: la pérdida de ingresos de los pacientes y su familia o la pérdida de productividad como consecuencia directa del cáncer o por muerte prematura.
Estos costes se evaluaron por primera vez en el informe Impacto económico y social del cáncer en España, elaborado el año pasado por la consultora estratégica Oliver Wyman para la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), que estima que el cáncer tiene un coste en España de, al menos, 19.300 millones de euros. De ellos, el 55% lo asume el sistema sanitario y el 45% restante las familias que tienen algún miembro con cáncer. El impacto económico del cáncer varÃa en función del tipo de cáncer (los más costosos son los de mayor incidencia: colorrectal, mama, próstata y pulmón). Además, según el informe, la población en edad laboral supone el 40% de la incidencia y el 62% del impacto económico.
No todas las familias están en disposición de poder afrontar un imprevisto de este tipo. Puede sonar como un desatino, pero enfermarse de cáncer es un lujo que no todo el mundo puede permitirse económicamente. Con el añadido de la pandemia por coronavirus que, además de paralizar los programas de cribado y ralentizar el diagnóstico y tratamiento al encontrarse colapsado el sistema sanitario, ha destruido cientos de miles de puestos de trabajo (la AECC estima que esa destrucción de empleo afecta al 32% de los diagnosticados por cáncer).
En el caso de VÃctor Cañamares Barreda (51 años) la Covid le ha jugado en contra por doble partida. Por un lado, fue todo un desafÃo tener un diagnóstico. "En julio de 2020 empecé con molestias para ir al baño, no tenÃa mucho dolor y pensé que serÃa una infección. Intenté contactar varias veces con mi médico de cabecera y, aparte de la espera de varios dÃas para obtener cita, ésta no era presencial. Me dijeron que si notaba algún problema fuera a Urgencias directamente y fui dos o tres veces, pero no me encontraron nada, un poco de infección. Hasta que empecé a sangrar y tras dos meses me enviaron al primer especialista, que me hizo una serie de pruebas pero me atendió un poco de mala gana. Finalmente en octubre me citaron en el Hospital ClÃnico Universitario de Valladolid donde detectaron varios tumores en la vejiga", relata este vallisoletano.
VÃctor Cañamares: "Gracias a la AECC que me puso en contacto con un asistente social en Valladolid, pero toda la parte psicológica y social no se tiene en cuenta como deberÃa"
A partir de ahà todo fue muy rápido, le ingresaron en algo más de una semana para realizar una biopsia, cuatro sesiones de quimioterapia tras confirmarse el diagnóstico de cáncer en estadio III y cuando VÃctor habló hace unos dÃas con EL MUNDO estaba a punto de visitar a su oncólogo para saber si la quimio habÃa frenado la expansión del cáncer y podÃa pasar por el quirófano. Pero ha tenido que enfrentarse también a la pérdida de su trabajo. Él es técnico ortopédico, pero ante la falta de trabajo de lo suyo en Valladolid optó por un puesto de teleoperador, trabajo que ya habÃa realizado antes.
"Cuando me hicieron la biopsia yo llevaba unos 15 dÃas trabajando a prueba en una empresa, tras un mes se supone que me iban a contratar, pero en cuanto les dije lo que pasaba me dijeron que no iba a pasar la prueba y que si querÃa tener opciones para que me contrataran en el futuro lo mejor era llegar a un acuerdo en el que yo me iba voluntariamente. Opté por esa solución pensando en el futuro, aunque no sabÃa cuál iba a ser porque en ese momento aún no me habÃan confirmado el diagnóstico. Estaba con el shock de la noticia, tienes que asimilarla y opté por no meterme en otro problema, pero muy presionado porque llevaba tiempo buscando trabajo y cuando lo tienes obviamente no quieres perderlo", explica.
En el Sepe le dijeron que al irse voluntariamente no tenÃa derecho a paro. "Me encontré con muchas trabas burocráticas, errores de la página web... Y con la pandemia solo se podÃa online. Además cuando me puse a buscar otro tipo de ayudas para personas que no tienen otros recursos también encontré muchos problemas en las webs y presencialmente no se podÃa. Ahà recurrà a la AECC, que es la que me ha atesorado y ayudado", señala VÃctor, quien está divorciado, vive con su hija menor que aún está estudiando y no tiene otra fuente de ingresos. "Todo este tiempo he ido tirando de ahorros, pero se van rápido. Gracias a la AECC que me puso en contacto con un asistente social en Valladolid, pero toda la parte psicológica y social no se tiene en cuenta como deberÃa. Tras la quimio hay muchos efectos adversos y siendo cáncer de vejiga continuamente vas al baño".
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En el caso de Leonor Anglès Beatobe (41 años), su vida dio un giro de 180 grados en cuestión de semanas y la pandemia agravó aún más una serie de adversidades encadenadas. "Trabajo en hostelerÃa y llevaba dos años ya muy cansada, mi regalo de cumpleaños en 2019 era firmar mi primer baja voluntaria en mi vida, pasar el verano tranquila y arrancar en septiembre con otro proyecto que tenÃa. El 16 de junio firmé esa baja, el 18 de junio cumplà 40 años y el 1 de julio me diagnosticaron un cáncer de mama". Leonor habÃa tenido otros bultitos que no eran nada y se sentÃa perfectamente, asà que priorizó el trabajo como otras veces y decidió ir a su mutua médica después de la baja.
"Me avisaron el viernes del centro de diagnóstico mamario y fui corriendo a por los resultados. Mi ginecólogo estaba en una convención, asà que me quedé con el diagnóstico en las manos sentada en una cafeterÃa con mi hermano, entendiendo que por lo que ponÃa en los resultados habÃa un problema, y pasé el fin de semana como pude. El lunes mi ginecólogo me lo confirmó: 'Sà Leo, tenemos 11 tumores'. Me preguntaron si querÃa seguir con la mutua y decidà ir por la pública, mi madre murió por cáncer hace 11 años y tengo muy claro que los mejores especialistas están en la pública. De hecho, no te lo cuentan, pero en las mutuas han decidido que la reconstrucción mamaria no es un tema de la enfermedad y no la cubren. Tú tienes prisa porque te acaban de diagnosticar y en la mutua te hacen las pruebas en dos dÃas y en la seguridad social tardan algo más, pero luego te encuentras con que si no tienes 10.000 o 12.000 euros no te puedes reconstruir el pecho", relata Leonor.
Leonor Anglès: "Si hay algún efecto secundario que se pueda tener, yo los tuve todos. La quimio te mata para volverte a dejar que nazcas"
Esta barcelonesa cuenta que entró por Urgencias en el Hospital del Mar y "en ese momento cambia tu vida, empiezas un tiovivo de médicos, de pruebas, de no entender nada, de no poder asumir nada... Sin darme cuenta estaba ya metida en un quirófano y sin darme cuenta me sacaron las gasas y me vi totalmente amputada". La suerte se torció al complicarse un procedimiento sencillo que no suele dar mayores problemas: en algunos casos cuando el pecho es grande se necesita poner un expansor para estirar la piel y generar espacio donde colocar una prótesis. El cuerpo de Leonor lo rechazó y le generó una infección. "Estaba con medicación, parches de morfina, mucho dolor, sin dormir... y a partir de la infección ya un desastre, pasé por seis o siete quirófanos en 35 dÃas, me quedé sin piel. Tuve muy mala suerte. Hubo que esperar a que todo eso cicatrizara para poder empezar con la quimio, llegamos al lÃmite pero no pasó nada. De hecho, empecé con esa quimio, la más dura, cuatro cada 15 dÃas, y me animé muchÃsimo porque yo no me sentà mal. Pero después empezaron cuatro meses de quimio semanal y ahà conocà el infierno absolutamente. Si hay algún efecto secundario que se pueda tener, yo los tuve todos: me diagnosticaron menopausia precoz sin haber sido madre aún, se me cayeron las 20 uñas de manos y pies, perdà el sabor y el poco que tenÃa era metálico. Lo del pelo es una broma, se suma a todo lo que yo tenÃa, no podÃa dormir, solo lloraba, me dolÃa simplemente con que me tocaran... La quimio te mata para volverte a dejar que nazcas. Es horrible, no se lo deseo a nadie".
A Leonor Anglès le dio un vuelco la vida cuando la diagnosticaron de un cáncer de mama.
Leonor acabó la quimio el 13 de marzo y no pudo ir a cenar con sus amigos para celebrarlo porque el 14 se se activó el estado de alarma. "Yo llevaba cuatro meses medio confinada, solo iba al hospital. La Covid me pilló fatal porque estaba mal emocionalmente y porque pensé que era como un castigo más. Pero por lo que he vivido, yo le tengo más miedo al cáncer que a la Covid. Mi entorno está bien de salud, la pandemia ha hecho mucho daño en mi entorno pero en otro aspecto, en el económico y social porque en la hostelerÃa está siendo horrible, gente de clase media y con hijos yendo a bancos de alimentos". De hecho, la pareja de Leonor es chef y la empresa en la que trabajaba entró en Erte. En mayo cerró y se quedó sin trabajo. "Yo llevaba tiempo sin trabajar y el cáncer lamentablemente cuesta dinero, asà que llevábamos nueve meses gastando los ahorros, tardamos cinco meses en poder arreglar su paro. Ayudas cero: ni el Estado, ni la Generalitat, ni mi propia mutua ni mi banco, nadie excepto la AECC, que me ha podido dar una ayuda de 200 euros durante tres o cuatro meses y les estaré eternamente agradecida porque la clase media no entra en ningún lado para que te echen una mano".
Tan mal se pusieron las cosas que Leonor tuvo que buscar trabajo en junio, "cuando cualquier persona en mi situación hubiera estado tranquilamente un año o medio año más de baja recuperándose. Sin cejas ni pestañas, hinchada por la cortisona y con una situación fÃsica lamentable, empecé a trabajar y en hostelerÃa, estoy muy agradecida con los que me dieron una oportunidad porque esto no se acaba con la quimio, me quedan cinco años de médicos, pruebas, tratamientos, cardiooncólogos, tengo que bajar cada 21 dÃas al hospital, me tengo que pinchar un dispositivo en la barriga una vez al mes durante 5 años, me tengo que tomar también otra pastilla durante 5 años con un montón de efectos secundarios bastante feos. Nunca va a volver la vida de antes, hay otra, otra versión en muchos aspectos, pero nunca más vuelves a ser la misma persona. Aun pasando las secuelas psicológicas, que todo eso se trabaja, los cambios fÃsicos son grandes y psicológicamente hay que hacer un gran trabajo para aceptar la nueva versión que llega de una persona. Es muy duro, hace un año y medio yo era un toro de miura. Yo querÃa ser madre, tenÃamos planeado ir a vivir a una isla en Filipinas y montar un hostel, yo llevar el hostel y mi pareja la cocina. No pasa nada, la vida cambia, pero es duro y la pandemia fue un añadido, pero es igual que el cáncer en el sentido de que pierdes el control de tu vida".
Leonor: "Ahora aprendes a conciliar, 33% es tu vida personal, 33% tu vida médica y 33% tu vida laboral y van las tres al mismo nivel, y si tienes que elegir, antes va la médica y la personal que el trabajo"
Leonor confiesa que ahora está en otro punto. "Yo el año pasado por estas fechas me estaba muriendo prácticamente, acabé la quimio el 13 de marzo. Ahora no puedo ver fotos mÃas de entonces, me recuerdan lo mal que lo pasé, pero ahora estoy muy agradecida a la vida porque me haya dejado de castigar un poco. Mi pareja está trabajando en Andorra, estamos intentando levantar cabeza y sobrevivir. Yo sigo trabajando y mis fuerzas se focalizan en poderme levantar y aguantar mis ocho horas de trabajo". En el horizonte de Leonor, la reconstrucción mamaria que, si no pasa nada, llegará en septiembre, tras retrasarse a consecuencia de la pandemia. "Por parte de mi pareja jamás he tenido rechazo de ningún tipo, pero cuando levanto la cabeza en el espejo del baño cada mañana y me miro se me hace un nudo en la garganta y no quiero, me recuerda por todo lo que he pasado. Quiero ver otras cicatrices, no estas que solo son dolor para mÃ, para mi pareja, mi hermano... parte del ciclo lo cerraré en septiembre y la parte gorda la cerraré dentro de 5 años cuando me den el alta médica que no veo el momento de que llegue y se acabe todo esto. Ahora aprendes a conciliar, 33% es tu vida personal, 33% tu vida médica y 33% tu vida laboral y van las tres al mismo nivel, y si tienes que elegir, antes va la médica y la personal que el trabajo".
Desigualdad territorialPara reducir los costes de la enfermedad es básica la prevención: entre el 30% y el 50% de los casos de cáncer se podrÃan evitar con estilos de vida saludable y con la implementación de los programas de cribado (además de que un retraso en el diagnóstico puede significar la diferencia entre la vida y la muerte). Aquà también se producen desigualdades en la atención al cáncer en nuestro paÃs. En España hay implantados tres programas de cribado para los cánceres de mama, colon y cérvix, pero la cobertura no es del 100%. AsÃ, en dos comunidades no se ha asumido ese reto: en Canarias lo han fijado para 2024 y en Baleares no hay plazo establecido para alcanzar ese 100% de cobertura.
Lo sabe perfectamente J.M.C., de 67 años (prefiere no dar su nombre completo). Nunca recibió una carta ni una recomendación para hacerse el cribado. No tenÃa historial familiar de cáncer de colon -sà de vejiga, "mi padre murió a los 77 años por ello, era fumador empedernido"-, pero él habÃa sufrido un carcinoma renal en 2009 y se sometió a una intervención. Desde entonces, se somete a controles cada seis meses "con marcadores tumorales de todo y nunca me ha salido nada. Mi oncóloga me dice que no se puede fiar de mis marcadores". Este paciente empezó a sentir que algo no estaba bien en agosto de 2019, cuando tuvo unos problemas para ir al baño que nunca habÃa tenido. "Sin clÃnica alguna ni dolor, las analÃticas estaban todas bien... Me hice otra y todo salÃa normal, también las pruebas hepáticas, pero entonces me dio positivo en sangre".
Gracias a que tiene formación en EnfermerÃa y por su profesión tiene contacto con el sector salud, "me puse en contacto con uno de los mejores digestólogos y en unos dÃas me hicieron una colonoscopia, pero no pudieron pasar el tubo porque habÃa una obstrucción importante. Esperamos al resultado de la biopsia y a la semana me operaron. En un TAC encontraron una metástasis hepática del tamaño de una bola de golf, pero en las analÃticas no salÃa nada. Me operaron el 23 o 24 de septiembre, y me quitaron 30 centÃmetros de colon, me pudieron hacer anastomosis [queda suficiente intestino grueso sano y los extremos se suturan o engrapan], no tuve que llevar bolsa ni nada, y me empezaron la quimio. A la semana estaba en casa perfectamente e incluso los médicos estaban sorprendidos".
J. M. C.: "He tenido mucha suerte pero si esto se hubiera encontrado antes con un cribado me hubiera ahorrado muchas cosas, para empezar la metástasis en el hÃgado"
La quimio no consiguió reducir del todo la metástasis hepática y decidieron operarle. "El doctor José Miguel Morón Canis en el Hospital Universitario Son Espases me quitó un tercio del hÃgado por vÃa laparoscópica. Empecé la quimio en febrero del año pasado. Cada 15 dÃas tengo el cetuximab, un anticuerpo monoclonal para el cáncer de colon con metástasis hepática, y la verdad es que no he tenido efectos adversos de la quimio. Tengo acné por el cuerpo por el tratamiento, pero la quimio la he tolerado muy bien. Llegaba a casa, vomitaba un poco y después podÃa cenar, no he adelgazado nada. Mi oncólogo y mis médicos alucinan. De momento, y toco madera, bastante bien. La analÃtica de la semana pasada estaba fenomenal. Reconozco que he tenido muchÃsima suerte por cómo ha reaccionado mi cuerpo y también porque en cuanto se detectó no tuve que esperar nada, fue todo muy rápido. En ese sentido, para mà no hay pública o privada, hay buena sanidad y mala sanidad. En mi caso estoy agradecido a ambas. Además, también suerte de que sucediera antes de la Covid. Pero si esto se hubiera encontrado antes con un cribado me hubiera ahorrado muchas cosas, para empezar la metástasis en el hÃgado", subraya.
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Las desigualdades territoriales no solo se dan en los programas de detección precoz, sino en los mismos tratamientos. Es el caso de la radioterapia, que recibe el 60% de los pacientes con cáncer y contribuye en el 40% de las curaciones. En el informe Acceso al tratamiento de Radioterapia en España, realizado por la AECC y la Sociedad Española de OncologÃa Radioterápica (SEOR), se detectan muchos factores que intervienen en las desigualdades en el acceso a tratamiento radioterápico en España: el número de unidades que hay en España, la distancia entre los centros hospitalarios y los domicilios de los pacientes, los tiempos de espera, los costes asociados a recibir este tratamiento (tanto económicos como sociales y psicológicos, que deben asumir los pacientes), la heterogeneidad de las ayudas públicas, etc. Las CCAA con una situación más crÃtica en cuanto al acceso a radioterapia son Castilla y León y Aragón, ya que tienen provincias que no disponen de esos servicios, y en términos de distancias y tiempos Baleares, Canarias y AndalucÃa donde Granada Jaén y Huelva tienen municipios a más de 100km de distancia.
Concha Gómez recibió un diagnóstico de cáncer de mama.
Precisamente de Ãvila (Castilla y León), una de esas provincias que no tienen radioterapia, es Concha Gómez Jiménez (51 años). En mayo de 2019 Concha se notó un bulto en el pecho izquierdo y fue a su médico de cabecera, que la envió al ginecólogo. Tras una mamografÃa y una ecografÃa, le hicieron una biopsia y se confirmó el diagnóstico de cáncer de mama. "Y tenÃa también ganglio centinela (ramificaciones que salen del tumor hacia la axila). El 22 de julio tuve la primera quimio y me sentó fatal y me tuvieron que ingresar el 27. Con la segunda quimio a los 21 dÃas me pasó lo mismo. La tercera y cuarta fueron regular y la quinta y sexta estaba en cama desde el tercer dÃa después de recibirla. Lo bueno es que el tumor del pecho desapareció con la quimio y me operaron el 18 de diciembre. De los ganglios centinelas, uno era malo, asà que en febrero empecé con radioterapia y ahà tuve que trasladarme a Salamanca de lunes a viernes durante 25 sesiones".
Concha se siente afortunada porque en su caso su marido tiene su propio negocio con su hermano y ha podido llevarla en coche. "Tardas más en vestirte y quitarte la ropa que la sesión en sÃ, y si vas en ambulancia con más gente sabes cuándo te vas pero no cuándo vuelves. Tienes que esperar a veces muchas horas y cuando te dan la sesión solo quieres irte a casa a descansar porque al fin y al cabo es radiactividad lo que te dan, y yo no me habÃa recuperado muy bien de las quimios cuando ya empecé con el tratamientos preventivo (Kadcyla) y la radioterapia. Hace falta que la traigan a Ãvila, a mà ya me da igual porque espero no volver a caer en esta enfermedad, pero hay muchÃsima gente afectada. Llevan mucho tiempo intentándolo pero con la pandemia es como si solo existiera el virus y a otras enfermedades les han dado de lado".
Concha Gómez: "Tuve suerte porque mi marido pudo llevarme en coche y si vas en ambulancia con más gente sabes cuándo te vas, pero no cuándo vuelves. Tienes que esperar a veces muchas horas y cuando te dan la sesión solo quieres irte a casa a descansar"
Concha acabó la radioterapia el viernes siguiente a que se decretara el estado de alarma, es decir, el 20 de marzo. Esa última semana su marido pudo llevarla a Salamanca pero tuvo que esperarla en el parking ya que con el protocolo de seguridad solo podÃa entrar ella. "El trato ha sido muy bueno, y después lo solicitamos y la Seguridad Social pagó los gastos de gasolina, pero tenerte que desplazar cada dÃa de lunes a viernes a recibir el tratamiento no está pagado. En mi caso pude por el trabajo de mi marido, pero no todo el mundo puede hacerlo". Concha se reincorporará a trabajar el 16 de marzo en un almacén de alimentación a mayoristas. Está haciendo una tabla de ejercicios para fortalecer el brazo, que tras el tratamiento no está al 100%. "Quiero recuperar ya un poco de vida normal. Es una enfermedad durÃsima, con la quimio perdà 16 kilos y tuve sÃntomas muy incapacitantes. Yo jamás pensé que me podÃa pasar porque me hacÃa mis revisiones, pero me tocó".
El 45% del coste del cáncer lo asumen las familias del paciente oncológico, según un informe de la AECC. Estos testimonios lo ilustran asà DÃa Mundial del Cáncer Off RocÃo R. GarcÃa-Abadillo OncologÃa Off
Carmen Rubio en el Hospital HM Sanchinarro (Madrid).
Carmen Rubio en el Hospital HM Sanchinarro (Madrid).
Fin de la quimioterapia
Tratamientos personalizados, retratos moleculares de un tumor, fármacos que bloqueen la metástasis... asà quieren convertir los cientÃficos el cáncer en una enfermedad crónica.
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Redacción
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Dramatización de una agresión a una profesional sanitaria (Jaume Cosialls)
La ministra de Sanidad, Carolina Darias, y el ministro de PolÃtica Territorial y Función Pública, Miquel Iceta, en el reunión del Consejo Interterritorial. (Pool Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa).
Sanitarios atienden a un paciente con coronavirus en un hospital gallego. (EFE/Brais Lorenzo)
Profesionales sanitarios al lado de la ventana de un hospital.
Mariano Barbacid analiza el futuro de la investigación en cáncer. (FOTO: José Aymá)
Mariano Barbacid estudia dianas que puedan actuar contra tumores concretos. (FOTO: José Aymá)
La vacuna de AstraZeneca-Oxford genera inmunidad frente a la proteÃna S del SARS-CoV-2 mediante un vector adenovÃrico.
Detección de la variante británica en el LCTMS.
Kit de automuestras de saliva.
Julio GarcÃa Comesaña, consejero de Sanidad de Galicia, y Alba Soutelo, presidenta del COF de Pontevedra, firmando el convenio.
Imagen difundida por la CAM sobre la primera intervención quirúrgica llevada a cabo en el Isabel Zendal (FOTO: CAM).
Estudiantes escuchando clase en la facultad.
Marta Losa, catedrática de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC).
El paciente con cáncer siempre ha estado en el foco de atención del farmacéutico.
Zona de atención personalizada de la Farmacia de Helena Moleno, en Tarragona.
Grupo Gedefo de la SEFH.
Sanitarios implicados en el proyecto Endon.
AsÃs Palazón, Alexandre Bosch, Laura Vila, Ana GarcÃa del RÃo, So Young Lee, Borja Jiménez, Leire Egia, Asier Antoñana, Adrián Barreira y Endika Prieto, del Laboratorio de Inmunoterapia e InmunologÃa del Cáncer del CICbioGUNE.
Los fallecidos en los últimos siete dÃas son 1.776, lo que eleva el total de decesos desde el inicio de la pandemia en España a 59.805.
Vacunación de una profesional en el Instituto de Asistencia Sanitaria de Gerona.
Servicio de RadiologÃa de Urgencias del Hospital Ramón y Cajal de Madrid (FOTO: Seram).
MarÃa Jesús Montero, ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno.
Realización de un test rápido de antÃgeno.
Jaime Espolita, presidente de Sefar.
El falso médico deberá indemnizar a las vÃctimas con cantidades que van desde 95.000 euros a 5.000.
Un sanitario atiende a un paciente de covid en el Hospital Infanta SofÃa. Foto: Alberto di Lolli
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La media de facturación de una farmacia en España, según los datos de diciembre de 2020 de Iqvia, se sitúa en 927.963 euros.
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Euros.
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El proyecto permitirá conocer mejor los factores que influyen en las posibles secuelas de la covid-19
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La hidratación y el sebo de la piel son dos parámetros importantes para un paciente con cáncer y que se pueden registrar con un dermoanalizador.
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Juan José RodrÃguez SendÃn.
Las agresiones a médicos son atentados contra la autoridad y pueden conllevar penas de cárcel.
La técnica CRISPR puede optimizar a las células CAR-T.
Edición genética
Ãlvaro Urbano-Ispizua. Hospital Clinic de Barcelona. Universidad de Barcelona
La vacunación ha demostrado ser la principal herramienta para combatir las enfermedades transmisibles y reducir las tasas de mortalidad.
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La Consulta de Diario Médico.
Václav Vojta (1917-2000), neuropediatra checo.
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Las variantes británica, sudafricana y brasileña del SARS-CoV-2 preocupan a la ciencia por su mayor transmisibilidad y posible mayor letalidad. ILUSTRACIÓN: Luis Parejo.
Los problemas relacionados con la salud mental son los principales riesgos. (ILUSTRACIÓN: Miguel Santamarina)
Nancy Babio, presidenta del Colegio de Dietistas y Nutricionistas de Cataluña.
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Carolina Darias, ministra de Sanidad, y Miguel Iceta, ministro de PolÃtica Territorial, en el Consejo Interterritorial del 28 de enero (Moncloa / Borja Puig de la Bellacasa)
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Profesional sanitario realizando una PCR.
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Josep Maria Argimon.
Rául Méndez y Rosario Menéndez, en primera fila, a la derecha, con el Grupo de Infecciones Respiratorias del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital La Fe de Valencia (IIS-La Fe). Foto: Enrique Mezquita.
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Pedro A. Claros Vicario, presidente del COF de Cáceres; Cecilio Franco Rubio, gerente del Servicio Extremeño de Salud (SES), y Cecilio J. Venegas Fito, presidente del COF de Badajoz,
Stella Kyriakides, comisaria europea de Salud y Seguridad Alimentaria.
Localización del tumor craneal y ocular del paciente intervenido en el Hospital HM Delfos, en Barcelona.
Carolina Darias ha recibido este miércoles la cartera de Sanidad de manos de su antecesor, Salvador Illa.
La iniciativa reúne de inicio a 14 compañÃas farmacéuticas nacionales y multinacionales pertenecientes a la asociación y 21empresas auxiliares.
Actualmente, ocho regiones (Murcia, AndalucÃa, Aragón, Cantabria, Madrid, Navarra, PaÃs Vasco y La Rioja) han integrado a Muface, Isfas y Mugeju en el sistema de receta electrónica interoperable.
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David Julius, a la izquierda, y Ardem Patapoutian, descubridores de los recceptores que modulan el dolor, la temperatura y la presión arterial. FOTO: Fundación BBVA.
La confianza en las vacunas es esencial para prevenir y erradicar la covid-19.
El análisis y manejo de la dieta alimentaria podrÃa convertirse en una herramienta para abordar el abuso de sustancias.
Javier GarcÃa AlegrÃa, vicepresidente de Facme, en su despacho del Hospital Costa del Sol, de Marbella (FOTO: Inmaculada Almellones).
GarcÃa AlegrÃa alerta sobre la falta de coordinación y la escasa celeridad de la campaña de vacunación (FOTO: Inmaculada Almellones).
La campaña busca fomentar la notificación de sospechas de RAM tanto por parte de profesionales sanitarios como de ciudadanos.
Antonio Mingorance.
Jesús Aguirre, consejero de Salud de AndalucÃa
Jesús Aguirre, consejero de Salud de AndalucÃa
La carga asistencial continúa creciendo, y las ​​​​​​​hospitalizaciones y los ingresos en UCI mantienen una lÃnea ascendente.
Se ha observado que el paciente que presenta una evolución rápida de la enfermedad es el que más fallece y que, por tanto, es imprescindible un tratamiento que logre revertir ese desenlace.
La introducción de la pÃldora anticonceptiva fue uno de los detonantes del movimiento feminista en los años sesenta.
Cecilia MartÃnez Fernández-Llamazares, secretaria de la SEFH.
Las enfermeras realizan las mismas funciones en la pública y en la privada, por lo que no deberÃa haber discriminación. FOTO: Ariadna Creus y Ãngel GarcÃa (Banc Imatges Infermeres)
Los asintomáticos son muchos más de lo que se pensaba, pero hay datos escasos y dispares sobre su capacidad de contagiar a otros.
Ismael Escobar, jefe del Servicio de Farmacia del Hospital Universitario Infanta Leonor (Madrid), recibió el 14 de enero la primera dosis de la vacuna. (Fotos: José Luis Pindado)
Ana Cazalla, supervisora de EnfermerÃa de Medicina Preventiva del Hospital Virgen del RocÃo, vacunando a una profesional del centro (Curro Borrajeros/Hospital Virgen del RocÃo)
Ana Cazalla, supervisora de EnfermerÃa de Medicina Preventiva del Hospital Virgen del RocÃo (Curro Borrajeros/Hospital Virgen del RocÃo)
Eva Tapia, adjunta a la dirección de EnfermerÃa del Valle D'Hebrón, en Barcelona (Hospital Vall D'Hebrón)
El reto mientras se completa la campaña de vacunación es hallar nuevos tratamientos frente a la covid.
Fernando Simón, director el CCAES. (EFE/Kiko Huesca)
De las vacunas en desarrollo, habrá diferencias en el modo de administración de las que lleguen al mercado, la capacidad de distribuirlas e, incluso, según la población a la que se dirijan.
MarÃa Jesús Lamas, directora de la Aemps.
El Blaze-2 ha demostrado la eficacia de bamlanivimab en la profilaxis en ancianos institucionalizados y personal de enfermerÃa.
La interoperabilidad de la receta electrónica de Muface alcanza ya a once comunidades autónomas y beneficia a 206.475 mutualistas.
Mónica Tapias y Araceli Hidalgo, sanitaria y residente, primeras en recibir la vacuna contra la covid.
La vacuna de Pfizer y BioNTech ha sido la primera aprobada en Europa y EEUU.
Juan Molina, uno de los primeros vacunados de la covid en Galicia.
El consejero de Salud de Murcia, Manuel Villegas, da una rueda de prensa este miércoles en la Asamblea Regional de Murcia en Cartagena, para justificar la decisión de vacunar al personal de la ConsejerÃa y SMS (EFE/Marcial Guillén)
Sanitarios preparando las dosis para iniciar una jornada de vacunación (Gobierno de Extremadura)
Consuelo Landa, de 91 años, ha sido la primera persona en recibir la vacuna en Ãlava (FOTO: Osakidetza).
El reconocimiento a los profesionales sanitarios continúa en 2021.
Imágenes del recorrido y del proceso que siguen las vacunas desde su llegada a las instalaciones de Bidafarma en Sevilla hasta que son introducidas en los ultracongeladores. (Fotos: Juan Flores)
Fachada del Hospital General de Elche.
Un sanitario atiende a un paciente grave por Covid-19.