Profesión
aliciaserrano
Mar, 14/07/2020 - 00:00
Especialización

El ictus es una urgencia sanitaria que abordan las enfermeras neurológicas.
Las enfermedades neurológicas tienen un alto impacto en la vida de las personas que las sufren y de sus familiares. La sintomatologÃa es muy variada, dado que los órganos diana afectados (cerebro, médula espinal y nervios) controlan todas las funciones del cuerpo.
“Alzheimer o ictus constituyen una de las primeras causas de mortalidad. La enfermedad de Parkinson, la epilepsia, la esclerosis múltiple, la esclerosis lateral amiotrófica y la migraña, entre otras, producen gran discapacidad en las personas afectadas†explica Carmen Funes Molina, presidenta de la Sociedad Española de EnfermerÃa Neurológica (Sedene).
Precisamente por ello, los profesionales de enfermerÃa que se dedican a los cuidados neurológicos deben tener, según esta experta, una formación especÃfica sobre la enfermedad neurológica y sus complicaciones.

Carmen Funes Molina, presidenta de la Sociedad Española de EnfermerÃa Neurológica (Sedene).
“Tienen que conocer los procesos de cuidados de la enfermedad, asà como una visión integral de la persona, sus relaciones y circunstancias. También necesitan conocer los tratamientos, ya que son los responsables de administrarlos (terapias intravenosas del ictus, esclerosis múltiple, epilepsia…) o formar al paciente para su autoadministración (como en el caso de los inyectables en la esclerosis múltiple o los tratamientos avanzados para la enfermedad de Parkinson) y sus complicacionesâ€.
Dicha formación, que en la actualidad es un hecho gracias en gran medida al esfuerzo personal de estos profesionales, según Funes Molina, no tiene un reconocimiento formal como especialidad.
“En este sentido, desde Sedene estamos trabajando para avanzar en el camino del reconocimiento de una formación especÃfica mediante diplomas de acreditación avanzadaâ€.
La especialización salva vidas
Funes Molina explica que resulta muy complicado hacer una foto de las enfermeras que actualmente se dedican a atender a pacientes neurológicos, ya que no existe una ratio enfermera/paciente uniformemente distribuida en España.
A nivel global, desde el movimiento NursingNow, dice que se calcula que hay un déficit de enfermeras (en España hay unas 500 enfermeras por 100.000 habitantes, mientras que los paÃses de nuestro entorno europeo disponen de 850 por el mismo número de habitantes), asà como una falta de reconocimiento del trabajo realizado. Esa situación afecta también al ámbito de la neurologÃa.
"En las Unidades de Ictus, por ejemplo, existen ratios enfermera/paciente desde 3 a 8 pacientes, según hospital y zona geográfica. Sin embargo, existe evidencia cientÃfica de que la escasez de enfermeras aumenta la mortalidad de los pacientesâ€, señala.
Falta de reconocimiento
Según la presidenta de Sedene, entre los diferentes problemas a los que se enfrenta la enfermera neurológica hoy en dÃa está la ausencia de reconocimiento de perfiles de profesionales de enfermerÃa expertos en neurologÃa al acceder a los distintos puestos de trabajo, la precariedad laboral y la falta de reconocimiento social.
“Esto, unido a las condiciones laborales (como el trabajo por turnos, trabajar los festivos o el riesgo inherente al trabajo con personas enfermas), hace que con el tiempo las enfermeras se orienten hacia puestos con menor exigencia fÃsica, perdiéndose de esa manera un importante recurso que es la enfermera experta, capaz de formar, asesorar y liderar investigaciones y los cuidados excelentes que el paciente y nuestra sociedad necesitanâ€, lamenta.
Equipo interdisciplinar
Para reducir las consecuencias de estas patologÃas y mejorar la calidad de vida del paciente hace falta un equipo interdisciplinar en la asistencia a dichos pacientes, donde la enfermera neurológica cobra especial importancia.
“El trabajo de la enfermera consiste en identificar las necesidades del paciente de manera integral y holÃstica para realizar el plan de cuidados, fomentando el conocimiento de la enfermedad y potenciando el autocuidado, asà como la promoción de la salud. También identificará posibles complicaciones para intentar evitarlas y asà mejorar la calidad de vida de la persona y su familiaâ€, añade.
Una de las patologÃas que requiere un alto grado de coordinación entre los profesionales sanitarios es el Ictus. “La atención precoz no sólo disminuye la mortalidad, sino que disminuye el impacto de las secuelas. El ingreso en las unidades de Ictus está demostrado que mejora la supervivencia y el pronóstico funcional del pacienteâ€, dice.
El ictus requiere un alto grado de coordinación entre los profesionales sanitarios
No en vano, el profesional que está las 24 horas del dÃa junto al paciente ingresado es la enfermera, que se encarga de aplicar los cuidados en la fase aguda y realizar una valoración frecuente del estado neurológico, para detectar de forma precoz un posible deterioro neurológico lo que permite la actuación adecuada y necesaria.
La enfermera neurológica, además, participa activamente en la preparación y cuidados de pruebas diagnósticas o de los dispositivos necesarios para la administración de la medicación (sonda de gastrostomÃa en la enfermedad de Parkinson…).
“El objetivo del cuidado no es solo el paciente, sino su entorno familiar. El cuidado del cuidador es imprescindible en este tipo de enfermedades con alto nivel de dependenciaâ€.
Objetivo cuidar, más que curar
La presidenta de Sedene recuerda, además, que diseñar objetivos terapéuticos en equipo consensuados con el paciente y su familia contribuye a mejorar la seguridad y la calidad de la atención.
“Debe ser la estrategia a seguir. Puesto que se trata de enfermedades crónicas, el objetivo es cuidar, más que curar, y ese es el ámbito donde la enfermera es expertaâ€.
Añade que parte de estas enfermedades aumentan su incidencia con la edad. “En estos pacientes aparecen comorbilidades que aumentan su complejidad y dependencia, lo que genera una mayor necesidad de cuidadosâ€.
Y que en estos casos la prevención primaria, el diagnóstico precoz, el tratamiento y los cuidados adecuados “pueden reducir las devastadoras consecuencias de dichas patologÃas y contribuir a una mejora en la calidad de vida de los pacientes y sus familiasâ€.
Enfermedades neurológicas, miedo y Covid-19
Durante los peores meses de la pandemia la  atención sanitaria se focalizó, casi exclusivamente, en los pacientes afectados de la Covid-19.
“Esto trajo como consecuencia, por ejemplo, la cancelación de las consultas presenciales de enfermerÃa en NeurologÃa. Las enfermeras que trabajaban en dichas consultas fueron reubicadas en unidades de hospitalización. Además, un número importante de ellas han sufrido la enfermedad, por lo que ha habido una carencia de profesionales en la asistenciaâ€, explica Funes.Â
Desde el inicio de la pandemia -añade la presidenta de Sedene- se diseñaron circuitos en los que colaboró personal asistencial junto con los Servicios de Medicina Preventiva y Salud laboral para garantizar la seguridad de pacientes y profesionales.
“Han sido principalmente las enfermeras, las Jefas de Unidad, las que se han encargado de optimizar tanto los recursos humanos y como los materialesâ€.
Recuerda que junto a la dificultad para llevar a cabo el seguimiento clÃnico habitual se unió el miedo de los pacientes a acudir al hospital o incluso a continuar con los tratamientos habituales, por el riesgo de ser más vulnerables a la Covid19 o a sus formas más graves.
“Por ello se han habilitado consultas telefónicas o mediante correo electrónico y se ha incrementado la relación con las asociaciones de pacientes para solventar las dudas en los distintos centros y niveles asistenciales. Desde Sedene, los grupos de estudio han elaborado recomendaciones generales y especÃficas por patologÃa (ictus, epilepsia, esclerosis múltiple) para orientar a los pacientes y sus familias en el abordaje de esta situaciónâ€.Â
Cifras desalentadoras
Según datos de la Sociedad Española de NeurologÃa (SEN), en el mes de marzo se redujo hasta en un tercio el número total de ingresos por ictus respecto al mes anterior.
“Se ha objetivado también que los pacientes llegaban con mayor tiempo de evolución de sus sÃntomas y esto empeora el pronóstico. Esto se debió probablemente al temor de las personas de acudir al hospital o salir de casa. Por ello el grupo de estudio de neurovascular de Sedene, junto a la iniciativa Angels, elaboró un vÃdeo informativo, insistiendo en la necesidad de no demorar la asistencia al hospital en el caso de sÃntomas compatibles con un ictus, que fue difundido por redes sociales.
En pacientes aislados por Covid-19, las enfermeras han sido las que han realizado un importante apoyo fÃsico y emocional, “teniendo en cuenta que las visitas y el acompañamiento de los pacientes han estado prohibidas en los hospitales durante estos mesesâ€.
Durante ese periodo, también han servido de enlace entre los pacientes y sus familias, “soportando la carga emocional de la soledad y el miedo de los pacientes ante esta nueva y delicada situaciónâ€, concluye.
La Sociedad Española de EnfermerÃa Neurológica (Sedene) está trabajando para avanzar en el camino del reconocimiento de una formación especÃfica mediante diplomas de acreditación avanzada.
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Alicia Serrano
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