Comprar una oficina de farmacia no es barato y a veces hay que recurrir a inversión privada para poder cerrar la operación. La tónica general a la hora de la compra de una farmacia es hacerlo con recursos propios y/o con financiación bancaria, pero también está la fórmula de que un tercero adelante un capital y comience a participar en los resultados económicos de esa botica. Es una alternativa que tiene sus detractores en el ámbito de la farmacia comunitaria. Esta vía, que se conoce como cuentas de participación, sigue siendo minoritaria en España, aunque en algunas regiones, en las que los precios de las oficinas de farmacias son más elevados, está empezando a coger protagonismo, según explica la especialista en compra-venta de farmacias y gerente del despacho de abogados Orbaneja Abogados, Blanca de Eugenio.
La cuenta en participación es un contrato mercantil previsto en el Código de Comercio español. Permite que una persona (el partícipe) aporte capital a un negocio ajeno —en este caso, una oficina de farmacia— y participe en los resultados económicos que genere. “El titular farmacéutico sigue siendo el único propietario y responsable legal de la farmacia, mientras que el inversor obtiene un derecho a recibir una parte de los beneficios, pero sin convertirse en socio ni adquirir derechos de gestión sobre la farmacia”, detalla Blanca de Eugenio.
En este sentido, delimitar la figura de socio es fundamental a efectos legales, debido a que ese inversor no es socio, pero sí partícipe de los beneficios. “El inversor no figura como titular ni como socio, lo que sería incompatible con la legislación de ordenación farmacéutica, que reserva la titularidad exclusivamente a farmacéuticos colegiados”, agrega la gerente de Orbaneja Abogados, mientras que especifica que, sin embargo, a través de la cuenta en participación puede obtener una rentabilidad ligada a los beneficios que genere la farmacia, sin interferir en la dirección técnica ni en la propiedad.
¿Cuándo aparecen esos inversores?Existen dos escenarios en los que la figura de este inversor toma protagonismo. El primero es en el que los farmacéuticos compradores necesitan financiación adicional para adquirir una farmacia y recurren a un inversor externo, que aporta parte del capital a cambio de participar en los beneficios. En el segundo, son inversores privados que buscan rentabilizar su dinero en un sector tradicionalmente estable y con márgenes regulados como es el farmacéutico, advierte Blanca de Eugenio.
En este último apartado, la especialista en compra-venta de farmacia recuerda que “la farmacia comunitaria en España se percibe como un sector con estabilidad, ya que está regulado, cuenta con demanda recurrente y está ligado a un servicio esencial como la salud”. Con este contexto, hay inversores interesados en participar indirectamente en este sector mediante esta fórmula, aunque sin asumir la titularidad, añade.
Ni farmacias ni hospitales son para dormir: las consecuencias para la salud mental de las guardias, Miedo, deseo y la bata: claves para ser más persuasivos y vender más en la farmacia, La ciberseguridad, una gran asignatura pendiente en las oficinas de farmacia Blanca de Eugenio recalca que no es una práctica masiva en el panorama nacional por el momento, pero sí especifica que “está claramente en aumento esp Esta fórmula consiste en que un inversor aporte capital y participe de los beneficios pero sin ser titular ni poder gestionar. Off Alejandro Segalás Off
Equipo de la Farmacia Ferrer 1906, en Barcelona.
Antonio Rivero-Juárez, portavoz de la SEIMC. Foto: SEIMC.
Nueva Junta Directiva de Biosim.
Ya puede ver el número de septiembre de 'Diana', la revista de las Terapias Avanzadas.
Off
Redacción
Off
Estatus oficial de las Enfermedades Infecciosas en Europa. Gráfico: DINA SÁNCHEZ.