
Con este título no queda muy claro si vamos a hablar de terminología médica o de una película de vaqueros rodada en Almería. Que el artículo se publique en una revista médica da una pista, pero esta frase apareció recientemente en la prensa nacional dirigida a un público no especialista. ¿Se habrá entendido?
Claro que sí. En el artículo, las «letras del hombre alto» aparecen acompañadas de su equivalente en inglés, tall man letters, y somos capaces de entender su significado por el contexto; pero, aun así, utilizar un término tan opaco puede dificultar la lectura y despertar la curiosidad. Veamos cuál es el origen de la expresión.
Letras del hombre alto es la traducción literal de tall man letters o tall man lettering, que es como se acuñó, en Estados Unidos, la técnica desarrollada para minimizar los errores de prescripción y administración de medicamentos con un nombre muy parecido (LASA, del inglés look-alike/sound-alike). El método consiste en resaltar las diferencias entre nombres de medicamentos o principios activos similares, escribiendo en mayúsculas la parte del nombre que es diferente, para evitar confusiones. Por ejemplo, ‘vincristina’ y ‘vinblastina’ se escribirían como ‘vinCRIstina’ y ‘vinBLAstina’, respectivamente. Ambos son medicamentos antitumorales con indicaciones diferentes. Una confusión entre ellos podría tener consecuencias graves para el paciente. Esas letras que destacan entre las demás son las tall man letters.
Aunque no hay estudios concluyentes, se afirma que el uso de las tall man letters ayuda a reducir los errores de medicación, pero a pesar de su eficacia, la técnica no está exenta de críticas. La idea detrás del nombre en inglés es que, al igual que un hombre alto destaca en una multitud, las letras mayúsculas en los nombres de medicamentos resaltan las diferencias y ayudan a evitar confusiones.
Se podría pensar que tall man es un grupo nominal inocente formado por un sustantivo y un adjetivo, pero lleva consigo una carga que lo hace mucho más complejo. En Estados Unidos, tall man se usa también para designar un estereotipo que asocia la elevada estatura masculina con el éxito social y laboral, la riqueza y hasta un mayor atractivo sexual. Se emplea, además, para referirse al síndrome que «sufren» aquellos hombres que solo por ser altos se sienten superiores a los demás y actúan como necios. Algunos investigadores han señalado que el uso de este término refuerza los estereotipos de género al asociar la autoridad y la eficacia con la masculinidad.
Para eliminar ese sesgo de género, y para usar una denominación más descriptiva y comprensible en español, se podría optar por llamar mayúsculas diferenciadoras o resaltadas a las tall man letters; y a la técnica, mayusculización diferenciadora (tall man lettering), como apunta Fernando A. Navarro en su Diccionario de dudas y dificultades de traducción del inglés médico. Navarro destaca también otra de las debilidades de esta técnica y es que la mayusculización diferenciadora ya se utiliza para distinguir las denominaciones comunes (en minúscula) de las marcas comerciales (mayúscula inicial), lo que podría aumentar el riesgo de confusión. Sugiere optar por una «diferenciación tipográfica mejor que por la mayusculización diferenciadora» y ofrece a modo de ejemplo «las parejas XUmadol – TRAmadol y Xumadol – tramadol. Los grupos distintivos quedan bien resaltados en ambos casos, pero solo en el segundo al lector le queda claro, además, que el riesgo de confusión se da entre una marca comercial (Xumadol) y un nombre farmacológico (tramadol)».
Ya conocemos su procedencia, uso y utilidad, pero desconocemos el motivo que lleva a los periodistas a emplear una terminología que resulta tan opaca para el público al que va dirigido, lectores de la sección de salud de un periódico de tirada nacional. Cualquiera de las opciones antes mencionadas, mayusculización diferenciadora o diferenciación tipográfica, aportaría fluidez y naturalidad al texto.
En definitiva, esta técnica resulta útil para prevenir errores de medicación causados por la confusión entre nombres de principios activos o medicamentos similares. Sin embargo, conviene tener en cuenta las críticas relacionadas con el sesgo de género asociado con el término y también la posible confusión que pueda generar su uso combinado con otras técnicas ya establecidas. A medida que avanzamos hacia una práctica médica más inclusiva y accesible, es fundamental que las técnicas y terminologías que utilizamos reflejen estos valores.
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Iria Carballo es filóloga y traductora; máster en traducción médico-sanitaria por la Universidad Jaime I (UJI).
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Desglose geográfico (por principales mercados) de las ventas de nuevos medicamentos lanzados durante el periodo 2018-2023. Fuente: EFPIA.










Carmen Sánchez Gómez-Casuso, coordinadora del consorcio DTx. Foto: DTX




Laureano Molins, Juan Carlos Trujillo, Luis Seijo, Margarita Majem y Santiago Ramón y Cajal en el encuentro de la Lung Ambition Alliance. Foto: DM.


















Instalaciones de Merck en Mollet del Vallès. Foto: MERCK




















Ubicación de las plantas farmacéuticas en España. Fuente: FARMAINDUSTRIA.



