Existe un conocimiento bastante extendido a nivel popular, aunque en ocasiones no del todo correcto o bien explicado y comprendido, sobre la relación y el manejo de la melatonina a la hora de facilitar o potenciar el sueño. Producida por la glándula pineal, situada en el cerebro y conectada a través del núcleo supraquiasmático con la luz del día, se libera por la noche y sube cuando disminuye el cortisol -una hormona antagónica a la melatonina-, contribuyendo a que podamos realizar una actividad fundamental para el ser humano, dormir -una persona puede fallecer tras tres días seguidos sin hacerlo-.
Sin embargo, esa melatonina solo representa el 20 por ciento del total que genera nuestro organismo. Es el 80 por ciento restante, producido por todas y cada una de nuestras células, el que presenta un desconocido y sorprendente potencial para el cuidado de nuestra piel y cabello aprovechando su enorme e increíble poder antioxidante, según resalta Asun Arias, farmacéutica experta en patologías de la piel y micronutrición y ponente en la mesa La Melatonina más allá de los ciclos circadianos en dermatología, enmarcada en el congreso Infarma de este año.
Arias destaca en primer lugar que la melatonina producida por las células “no viaja a ningún sitio” y, sintetizada por los queratinocitos, melanocitos, fibroblastos y el folículo pilosebáceo presentes en la piel, es aprovechada por esta “para protegerse” apoyándose en su capacidad antioxidante. A ello se suma que presenta seis metabolitos que “aún son más activos que la propia melatonina”. Además, es capaz de llegar al núcleo de la célula y a la mitocondria, lo cual hace que sea superior a otras opciones. “Se habla constantemente de la vitamina C, pero esta solo actúa nivel de la matriz extracelular”, enfatiza Arias.
La melatonina debe aplicarse de manera tópica por la mañana para aprovechar mejor su efecto antioxidante y despigmentante activo y preventivo
Respecto al potencial de la melatonina en dermatología, los principios y resultados avalan que es enorme. Arias comenta sus bondades: “Es fotoprotectora ante las radiaciones ultravioleta A y B, y protege frente al estrés oxidativo, que al final es lo que va a hacer que envejezcamos rápidamente. Además, induce la reparación del ADN, es decir, que no solamente nos protege de las radiaciones ultravioletas sino que esas mutaciones que se van produciendo en el ADN y que al final pueden terminar en un cáncer de piel, son reparadas”. También regula la función barrera o la renovación de la epidermis de la piel, “que es la función más importante que tiene: protegernos”. Asimismo, impacta sobre el sistema inmune por la acción antiinflamatoria y, por último, “es oncostática, o sea, capaz de frenar a las células cancerígenas”. De forma gráfica, señala la experta, “existen tres mosqueteros en cosmética por ser los activos que han demostrado más eficacia: vitamina C pura, glicólogico y retinol... Pero es que la melatonina es D´Artagnan...”
Productos y manejoUna vez conocidas las bondades de la melatonina creada por nuestro organismo, la pregunta es evidente: ¿por qué es necesario pensar en productos desarrollados? Porque la melatonina es una hormona que tiene un pico máximo a los 10 años, el descenso ya es drástico “a partir de los 30 años” y al alcanzar los 50 “se produce muy poca cantidad”.
Dime cómo está tu boca para poder cuidar tu salud cardiovascular, Magnesio: el “regulador invisible” que conecta cerebro, músculo y descanso Si hablamos de melatonina para la piel, comenta Arias, “lo ideal es aplicarla de manera tópica”, ya que si empleamos la oral “acudirá a otros lugares La melatonina es una hormona que va más allá de la regulación del sueño y tiene un gran recorrido con otros usos terapéuticos. Off Enrique Mezquita Off
Borja Suberviola, coordinador del GTEIS. Foto: GTEIS.
Imagen con el antes (arriba) y el después (abajo) de la reparación. Foto: CLÍNICA RIBERA MESTALLA.
Silvia Álvarez-Cubela (izquierda) y Elisa Oltra (derecha). Foto: UCV
La enfermera Marina Hernández y Mar Mestre, responsable del proyecto Caixa Popular Dona.










Equipo que ha realizado el trabajo sobre glioblastoma. Foto: HOSPITAL ELCHE.



