El vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB) es uno de los trastornos vestibulares más comunes. A pesar de que el tratamiento inicial suele funcionar, una proporción considerable de pacientes experimenta recurrencias y síntomas persistentes durante años. Un estudio reciente realizado en España cifra la tasa de recaídas en casi el 50%. ¿A qué se debe este porcentaje tan alto? El fracaso del tratamiento es la respuesta fácil, pero no es cierta en buena parte de los casos.
El origen de esta clase de vértigo se encuentra en el oído interno. En su forma más habitual, las pequeñas partículas de carbonato cálcico conocidas como otoconias se desprenden de la zona en la que se encuentran normalmente y penetran en alguno de los canales semicirculares del oído interno que participan en el equilibrio.
El recorrido para llegar a la resolución del problema comienza con un diagnóstico adecuado. Según comenta Juan Manuel Espinosa Sánchez, presidente de la Comisión de Otoneurología de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), "estamos ante un trastorno que puede producir un vértigo muy intenso y generar una gran preocupación en el paciente y que, sin embargo, en muchos casos puede resolverse mediante maniobras específicas y sin necesidad de tratamiento farmacológico". La clave está en "realizar un diagnóstico correcto e identificar qué canal está afectado para aplicar la maniobra adecuada".
En cuanto a la prevalencia, el otorrinolaringólogo expone, en declaraciones a DM, que en España no se dispone todavía de "una cifra a nivel nacional. Sin embargo, "un estudio reciente, realizado en atención primaria en Cataluña, con más de medio millón de personas, encontró unos 260 nuevos diagnósticos por cada 100.000 habitantes al año". Esta cifra es similar "a la observada en grandes registros internacionales, como los de Corea del Sur o Taiwán". El especialista considera importante señalar que los estudios poblacionales, que buscan activamente los casos, "han llegado a estimar alrededor de 600 casos por 100.000 habitantes y año, por lo que probablemente seguimos infradiagnosticándolo". Este vértigo es más habitual en mujeres y su frecuencia aumenta con la edad, llegando a describirse prevalencias del 9-11% en mayores de 75 años.
Con motivo de la Semana Internacional de Concienciación sobre los Trastornos del Equilibrio, la SEORL-CCC ha puesto el foco en el VPPB. Desde esta sociedad científica consideran que, ante un cuadro de mareo o inestabilidad relacionado con el movimiento cefálico, el diagnóstico diferencial debe realizarlo un otorrinolaringólogo. "Aunque el VPPB suele ser bastante característico, hay otras enfermedades, como la migraña vestibular, que pueden producir vértigo relacionado con los movimientos o la posición de la cabeza. Aquí, lo importante es reconocer cuadros de origen central, porque lesiones del cerebelo o del tronco cerebral pueden imitar un VPPB", explica Espinosa. El especialista añade que hay que sospechar que se trata de otra patología ante "un nistagmo atípico, la presencia de otros signos neurológicos o que el paciente no responda como esperamos ante unas maniobras de reposición correctamente realizadas". Por eso, insiste, "aunque el diagnóstico suele ser clínico y relativamente sencillo, es fundamental interpretar bien el tipo de nistagmo que provocamos, siendo esencial el papel del otorrinolaringólogo.
Ecuaciones que resuelven el problema del vértigo persistente, Ototoxicidad vestibular crónica: ¿por qué es importante detectarla precozmente?, Nueva diana para prevenir la ototoxicidad asociada a antibióticos El tratamiento consiste en realizar maniobras de reposicionamiento mediante una secuencia determinada de movimientos de la cabeza y el cuerpo con el o Uno de cada dos pacientes con vértigo posicional sufre recaídas a largo plazo y el mareo residual se asocia a un riesgo de caída casi seis veces mayor. Off M. S. M. Medicina Familiar y Comunitaria Investigación Investigación Off