Que los cosméticos no pueden tener probióticos vivos es cosa del pasado. Hasta ahora, afirmar esto resultaba imposible, pues el hecho de que estos microorganismos estén vivos implica que proliferen sin control alguno. Y es importante recordar: un microbioma equilibrado necesita que la cantidad de cada microbio esté en su justa medida.
La innovación llega en esta ocasión de la mano de Eucerin, que ha presentado en un evento organizado en Madrid su nueva rutina Probiom8, de ocho semanas de duración, una línea de investigación de más de 20 años para combatir el acné y cuyo secreto está precisamente en eso, en los probióticos vivos. Para comprender mejor por qué este producto puede transformar el futuro del tratamiento contra esta enfermedad, la marca ha invitado a Deborah García (@deborahciencia), doctora en química y divulgadora científica.
Al igual que en otras patologías dermatológicas, en el acné se produce una disbiosis específica. En concreto, del microbio Cutibacterium acnes, que se compone de seis filotipos. Y, atención aquí, una persona sana y otra con acné tiene exactamente la misma cantidad de C.acnes, pero la sana presenta más diversidad de filotipos, mientras que el paciente con acné tiene uno predominante, el IA1.
"Este filotipo lo que hace es producir una enzima que convierte el ácido linoleico en ácido linoleico oxidado, que prolifera y produce inflamación”, ha detallado García, quien ha añadido que una vez que las bacterias empiezan a proliferar, “usan sus conocimientos para intentar hacerse fuertes y crear comunidad". En este sentido, el IA1 tiene una estrategia de supervivencia que se llama biofilm: “Cuando una persona que tiene esas bacterias ya ha creado el biofilm, normalmente estamos en casos graves, porque es prácticamente indestructible”.
Microbioma y ‘dermo’: cuando la piel habla con el intestino, Estos son los medicamentos orales off-label más usados en Dermatología, La adolescencia temprana, 'ventana terapéutica' para el abordaje del acné El secreto, ‘congelar’ los microbiosEl objetivo en el acné, por tanto, es evitar que crezca demasiado el IA1, identificando algún tipo de bacteria que La estrategia se basa en dos cepas bacterianas que, una vez activadas sobre la piel, buscan frenar el sobrecrecimiento del filotipo predominante en el acné. Off Alicia Cruz Off